viernes, 27 de enero de 2012

¡Contra factum non valet argumentum! ¡Contra los hechos, no hay argumento que valga!

Lima-Perú. adelantecronopio@hotmail.com http://cronopiocortazar.blogspot.com http://cronopiocortazar.lamula.pe/ 27 de enero de 2012. Las recientes declaraciones de los turiferarios del Movadef, sin ninguna duda brazo político del terrorismo senderista, nos compelen a hilvanar algunas ideas respecto de la necesidad de fortalecer en nuestro país no sólo el discurso ideológico-político del Estado social y democrático de derecho, sino también la viabilización de una adecuada educación ciudadana que tenga como principal soporte la historia colectiva de los pueblos a partir de un conocimiento analítico del hecho histórico. Qué duda cabe, en la actualidad el establishment peruano viene enfrentando un sinnúmero de problemas de diferente índole. Verbigracia, entre los temas de mayor envergadura están los relacionados con el orden interno y la seguridad ciudadana. Ahora bien, la recurrente entropía social nuevamente es aprovechada por los voceros del terror quienes han desgañitado sus ensoberbecidos circunloquios contra el fallo del Jurado Nacional de Elecciones (JNE), quien de iure les rechazó finalmente la posibilidad de registrarse como partido político. Los minúsculos adláteres del genocida “Gonzalo” no han marcado aún distancias respecto del accionar terrorista de Sendero Luminoso, muy por el contrario han venido cohonestando su actividad delictiva a través de un extraño calambur decimonónico que ciertamente distorsiona el significado de la justicia social. Quienes en 1980 quemaron las ánforas electorales en Chuschi y luego en 1983 asesinaron sin piedad a mujeres, ancianos y niños en la comunidad de Lucanamarca hoy se presentan cual amnésicos zombis sometidos a una suerte de operación Voronoff con miras de dinamitar desde adentro el sistema democrático. Según estos sombríos personajes, ya no son los “quesos rusos” ni los “paros armados” los que podrían quebrar la sistematicidad jurídico-social y económica de nuestro país; son ahora las mejores herramientas para estos despreciables objetivos la manipulación de algunos estudiantes vinculados a la extrema izquierda y la galvanización del doble discurso maoísta del "hablar, hablar; luchar, luchar"; es decir, matar, matar. Con la orfandad en ciernes de la educación peruana era inevitable que la radicalización juvenil propia de un grupo etario terminara canalizando las bravatas de un sector acostumbrado al palo y la zanahoria. Sin embargo, a pesar de su resurrección en la esfera de lo político hace buen tiempo ya, que Sendero Luminoso cavó su propia tumba. Los años del plomo que propició le granjearon el repudio no sólo de quienes decían defender, sino también de los movimientos y partidos democráticos de tendencia socialista. De otro lado, el derecho comparado nos otorga luces para neutralizar cualquier intento de retorno al país de las tinieblas y el coche bomba. En Alemania por ejemplo las ideas del nazismo y el antisemitismo están proscritas in saecula saeculorum. Y, en España donde se desató el infierno etarra cualquier agrupación política que se animara a reivindicar el terrorismo nacionalista no tendría cabida para ejercer sus fueros, al punto de convertirse en un paria bajo la sombra de la ilegalidad. A guisa de ello, en las instituciones educativas hace falta entonces mayor seriedad y eficiencia en las metodologías que se están utilizando para el logro de las competencias vinculadas a la convivencia pacífica y el diálogo democrático, las mismas que se hallan taxativamente en el Diseño Curricular Nacional y en diferentes documentos internacionales como el Informe Delors. Así mismo, debemos recordar que en el campo específico de la enseñanza de la historia no basta con proveer al discente de información basada tan sólo en fechas y acontecimientos. Sino más bien, importa por encima de todo fortalecer el juicio crítico como capacidad prioritaria para viabilizar el aprendizaje significativo del hecho histórico. Esto implica una comprensión espacio-temporal de lo fenoménico que obligue al discente a generar interrogantes respecto de los temas de manera que se forme una apreciación rigurosa y objetiva de la realidad. El Estado de derecho peruano tiene las armas ideológicas para combatir el terrorismo. Su amplia historia y cosmovisión pluricultural lo demuestran con creces. Por ello, en la guerra de las ideas juegan un rol cardinal no sólo las instituciones jurídico-políticas de nuestro país, sino también el accionar social y participativo de la ciudadanía en general. Esta es la vía segura hacia la erradicación total del senderismo genocida. El derrotero de la libertad y el progreso sigue siendo entonces el único sendero seguro para garantizar los derechos individuales y colectivos de toda la ciudadanía. Los hechos producidos por el terror senderista están en la memoria colectiva de todos los peruanos. Y, es que Contra factum non valet argumentum. Contra los hechos, no hay argumento que valga.

viernes, 7 de octubre de 2011

El mito desde la perspectiva de Robin George Collingwood.

Lima-Perú. adelantecronopio@hotmail.com http://cronopiocortazar.blogspot.com http://cronopiocortazar.lamula.pe/ 07 de octubre de 2011. Según el historiador y filósofo inglés Robin George Collingwood el mito se enmarca dentro de un tiempo hierofánico o sagrado. De este modo, el mito logra posicionarse a través del tiempo debido a la periódica repetición de los ritos, los cuales son el signo de renovación y de reflorecimiento del tiempo sagrado. Esta dinámica viabiliza la concreción de los ideales que refuerzan la tradición con miras de hilvanar la solidaridad entre los miembros de una comunidad. Así mismo, la creación de personajes legendarios (paradigmas y símbolos de heroica y correcta conducta) como el rey Arturo en Inglaterra o Eneas en la obra de Virgilio son construcciones que nacen del imaginario popular con el objetivo de acendrar y afiatar las tradiciones propias de ese pueblo, en el devenir del tiempo profano y el tiempo sagrado. Ahora bien, la singularidad de lo mítico es que remite a los creyentes a un tiempo originario, es decir al tiempo en el que se da comienzo al cosmos. Es un retorno a los fundamentos de la existencia, no sólo humana sino también universal. Así mismo, a través de los rituales el mito permite un vuelco directo hacia el génesis de la totalidad. Empero, el dinamismo deconstructivo y constructivo del mito no es una entelequia individualista, es más bien un discurso colectivo surgido a partir de las relaciones sociales tanto pacíficas como conflictuales. Los rituales expresan esa ontología gregaria y prospectiva adscrita a la consubstancialidad del mito. De este modo, el accionar humano de la sinergia social diluye temporalmente las jerarquías, las clases y los compromisos ideológicos. En el tracto sagrado se aúnan las voluntades para la pervivencia de las mores como correlato de la integración humana. Desde esta perspectiva hierofánica se construyen lentamente las cosmovisiones de lo humano en sociedad con miras de consolidar el ideal solidario de la felicidad conjunta.

viernes, 16 de septiembre de 2011

La utopía andina de Alberto Flores Galindo.

Lima-Perú. adelantecronopio@hotmail.com http://cronopiocortazar.blogspot.com http://cronopiocortazar.lamula.pe/ 16 de setiembre de 2011. Alberto Flores Galindo es quizá uno de los últimos intelectuales que en vida estudió con rigurosidad el trabajo de José Carlos Mariátegui. Sus aportes han sido claves para comprender de un modo prospectivo la obra del Amauta en las dehesas de las ciencias sociales. Sin lugar a dudas que sus trabajos también han posibilitado redescubrir la realidad andina. Tito Flores Galindo puso de manifiesto aquello que Sinesio López denominó con buen criterio: la historia contada desde abajo o escrita desde la posición del vencido. En ese orden de ideas, existe una línea matriz que une los procesos histórico-sociales de la década del cincuenta y el choque cultural acaecido en el siglo XVI. La comunidad indígena ostenta un proyecto colectivo a futuro. Una utopía andina recorre la estructura del discurso indígena, lo mismo que los proyectos políticos y las prácticas sociales y culturales de los posicionados sectores cholos. Ahora bien, en el sentir de Alberto Flores Galindo, la utopía andina es una síntesis histórica del papel político de las masas indígenas en la búsqueda del ideal solidario de la patria grande para todos los peruanos. Estos ideales no son excluyentes ya que reconocen los aportes de los diferentes grupos sociales, empero le otorgan un peso específico capital a la especificidad cultural de los grandes sectores de abajo. Entonces, la construcción de nuestra identidad nacional debe tener como eje de transformación material y espiritual los discursos teleológicos de la utopía andina.

domingo, 11 de septiembre de 2011

La corrupción patrimonialista en la sistematicidad jurídico-política de la naciente república peruana.

Lima-Perú. http://cronopiocortazar.blogspot.com 11 de setiembre de 2011. Desde su irrupción en el escenario de la historia nuestra República siempre ha ostentado la catilinaria de ser, en el sentir de Julio Cotler, un país eminentemente patrimonialista. Por ello, la razón esencial del establishment para imponerse y consolidarse en el tiempo tuvo como base las redes de control político y económico tejidas a partir de los códigos de un patrimonialismo a ultranza entre los miembros de la rancia elite oligárquica. Ahora, en los albores de la República los sectores castrenses fueron más bien quienes se arrogaron el rol protagónico en la toma de decisiones para el surgimiento del nuevo Estado. Empero, las perspectivas de este sector importante de la sociedad eran demasiado cortoplacistas, lo cual desembocó en una larga guerra entre diferentes bandos liderados por caudillos termocéfalos. La naciente República se convertía así en una suerte de Estado-botín con miras de posicionar los intereses de los nuevos resortes del poder. De esta manera, el patrimonialismo responde a los vaivenes de la estructura de poder criolla. La dinámica del mismo logra construir un complejo entramado de sistemas y subsistemas que fortalecen el andamiaje estatal. Así, se viabilizó el control ideológico sobre los nuevos ciudadanos. Este engranaje sistémico mutará con el tiempo, pero sus estructuras seguirán siendo las mismas. El inmarcesible endurecimiento del apparatchik criollo se debió también a sus estrechos vínculos con los intereses del capital extranjero; y, como resultado de la corrupción partidaria en la dinámica de un clientelaje focalizado principalmente en las esferas de la institucionalidad jurídico-política. De este modo, la sobrevivencia del Estado republicano halla sus raíces en el discurso y en la praxis del controvertido patrimonialismo.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

La trascendental obra del padre Gustavo Gutiérrez.

Lima-Perú. adelantecronopio@hotmail.com http://cronopiocortazar.blogspot.com http://cronopiocortazar.lamula.pe/ 07 de setiembre de 2011. La obra del padre Gustavo Gutiérrez ha sido y seguirá siendo uno de los mayores aportes para el análisis histórico-social y político de nuestro país. Sus bases teóricas se hallan circunscritas a los cambios que se suscitaron no sólo en la comunidad religiosa, sino también como producto de las transformaciones acaecidas en las esferas discursivas de las diversas disciplinas y ciencias. Ahora bien, los modestos y casi imperceptibles procesos de reforma en la iglesia católica son de larga data. Pero sin duda, el de mayor impacto ha sido el acontecido a mediados del siglo XX. Ello aunado principalmente a la agitación constante de un grueso sector de la sociedad. Así mismo, los movimientos políticos de izquierda a nivel global contribuyeron también a un recambio en los dogmas estanco del establishment purpurado. De este modo, mutatis mutandis era ipso facto el portaestandarte del clero en la década del sesenta. El Concilio Vaticano II evidenció este espíritu reformista, y hasta cierto punto auspiciosamente progresista. En ese contexto la obra del padre Gustavo Gutiérrez significó una nueva lectura de la sociedad peruana a partir de las palabras de Jesucristo, y utilizando como metodología científica el materialismo dialéctico. En esa dinámica, la teología de la liberación propone entonces una transformación necesaria de las estructuras económico-sociales. Se denuncia al mismo tiempo el carácter semicolonial de la sistematicidad estatal. Y, se afianza una relación más estrecha con los sectores menos favorecidos por el rampante crecimiento de la economía a escala mundial. A su vez se posiciona la tesis política del desarrollo autónomo con miras de garantizar el progreso de los pueblos. Como correlato de la eclosión de estos ideales, el evangelio se constituye en fuente inagotable no sólo para la liberación espiritual, sino también como herramienta para la transformación social.

jueves, 25 de agosto de 2011

Filosofar científicamente y encarar la ciencia filosóficamente

Lima-Perú. adelantecronopio@hotmail.com http://cronopiocortazar.blogspot.com 25 de agosto de 2011. Respecto del filosofar científicamente y encarar la ciencia filosóficamente, Mario Bunge nos hace aquí un recuento de la crítica situación en que se halla Latinoamérica en el campo del desarrollo y del estudio de la actividad epistemológica. Como causas de este valetudinario estado en el que se encuentran tanto la ciencia como los estudios epistemológicos en nuestros países, Bunge menciona que, ni los gobiernos ni los propios científicos latinoamericanos han tomado en cuenta la importancia vital del análisis deconstructivo de la ciencia. Es así que muchos científicos desconocen por ejemplo los pormenores acerca del verdadero trabajo de un epistemólogo, en suma agente de cambio de las estructuras funcionales de un sistema teórico racional. Por ello, desde la perspectiva de Bunge, el nivel de desarrollo científico en Latinoamérica es muy deplorable. Como correlato de este escenario existe también un déficit alarmante de científicos. Esto nos recuerda incluso el contexto del oscurantismo medieval, debido sobre todo al desborde de profesiones eminentemente burocráticas. Con lo cual volvemos a ubicarnos en el debate que a inicios del siglo XX instauró el profesor sanmarquino Manuel Vicente Villarán respecto de la necesidad de fortalecer y posicionar las profesiones más vinculadas a las ciencias naturales y las ingenierías, bajo la poderosa influencia del positivismo. Otro punto que aborda Bunge es el referido al de las disciplinas contiguas al accionar de la epistemología. Así, el filósofo argentino define a ésta como lógica de la ciencia, es decir como análisis sintáctico y semántico del lenguaje científico. En esa dinámica, tanto la lógica como la semiótica se constituyen en herramientas cardinales para el análisis conceptual de las categorías ontológicas y sistémicas del epistemólogo. Así mismo, la historia de la filosofía es otra disciplina clave para comprender (Verstehen) el desarrollo del pensamiento humano. La epistemología se nutre de esta disciplina tomando en cuenta todos los puntos de vista filosóficos a través del tiempo, privilegiando aquellos que se acerquen en mayor medida a su campo de estudio científico particular. Destacan también otras disciplinas que le otorgan soporte sistémico a la epistemología como la psicología y la sociología de la ciencia. Punto neurálgico lo constituye la relación entre las ciencias y las denominadas humanidades. Mario Bunge afirma que no existe el tan mentado antagonismo entre ambas. Los espacios de acción de cada una de ellas permiten un adecuado contacto de programas y conocimientos. Por ende, es notoria la relación de complementariedad, a pesar del paulatino desplazamiento de las humanidades. Sin duda alguna, nos dice Mario Bunge, el quehacer del epistemólogo trae consigo muchos beneficios, especialmente para su propia labor, lo cual implica una expansión de los saberes y una concreción mayor de la sistematicidad teorética. Y en relación a la esfera de acción del científico, la epistemología contribuye a que ésta no sea prisionera de una filosofía incoherente y adoptada inconscientemente. Lo cual implica que tendrá un mayor entendimiento de los conceptos que se organizan y estructuran en el andamiaje de la ciencia. Explicará también coherentemente sus hipótesis; sistematizará mejor sus ideas; analizará con objetividad y comprenderá el dinamismo necesario e histórico de la ciencia.

sábado, 7 de mayo de 2011

Necropsia de un fujimorismo corrupto y criminal

Lima-Perú. adelantecronopio@hotmail.com http://cronopiocortazar.blogspot.com 07 de mayo de 2011. Hace buen tiempo que no volvía a César Lombroso para explicarme algunos puntos referidos a la teoría positivista del crimen. El motivo de mi retorno al discurso del profesor italiano obedece al debate de la coyuntura electoral en torno al dizque errado aserto de vincular el pasado funesto del fujimontesinismo con las posibilidades de un “buen” gobierno bajo la presidencia de la hija del dictador de los noventa. Es cierto que las afirmaciones del criminólogo de Turín están ya fuera de contexto. A guisa de ello, no existen aún pruebas irrefutables acerca del delincuente nato. Por tanto, no podríamos colegir tampoco que los genes de un padre criminal sean fácilmente transferibles a la carga genética de la hija. Por lo demás, esto está fuera de discusión. Lo que sí entra de lleno en el debate es la metástasis funcional del sistema corrupto de los años noventa que nuevamente irrumpe en el escenario político, no con la templanza y la vergüenza del arrepentido, sino más bien con la virulencia de un tozudo energúmeno, siempre al punto de despreciar las normas constitucionales y los principios jurídicos vinculados principalmente al tema de derechos humanos. Es ese el quid del asunto. No es tanto un problema de herencia biológica de caracteres, sino más bien la existencia de un grupo humano, bueno eso dicen ser, los que como primafásicos comechados desean alimentarse nuevamente de la pobreza, y porque no decirlo también de las riquezas de la mayoría de peruanos. Ahora, se juzga con acertada acritud la praxis de un fujimontesinismo consubstancialmente corrupto y criminal; porque con los ladrones y galifardos no puede haber concesión alguna, tan sólo la reclusión carcelaria ipso facto. Así, son los badulaques que se nutrieron de los manuales de economía de Boloña quienes hoy intentan dar clases de desarrollo sostenible y redistribución de la riqueza. Para estos indeseables la única fórmula que viabilice el crecimiento es la ciega apuesta por los dinámicos desequilibrios del mercado. Del mismo modo, los archipámpanos también han regresado, y con la pata en alto, dispuestos a ganarse el puestito en la administración de un podrido fujimontesinismo. Por último se hallan los torvos galifardos, la fuerza de choque de la mafia. Son los Tontons Macoutes del dictador. Los discursos flamígeros de esta horda siempre ensayan en los medios de comunicación genuflexos un circunloquio lleno de bravatas como la expresada por una ex congresista y frustrada candidata presidencial quien no dudó en amenazar a la máxima autoridad del Poder Judicial. En esencia es este el verdadero rostro del fujimontesinismo, el de la trapaza y el achoramiento. Nada ha cambiado en la caracterología política de esta red mafiosa. Sigue siendo una yakuza feroz que dosifica adecuadamente sus discursos. Para las élites prioriza los paradigmas ortodoxos del mercado, añadiéndole una cuota de control social sobre las expectativas de los sectores mayoritarios. De otro lado, su relación con la clase media es siempre proteica. Al contrario de su sinergia casi natural con los grupos más recalcitrantes y termocéfalos de la derecha peruana; con los sectores medios prima más bien un doble discurso tendiente a flexibilizar los espacios de acción de la protesta civil. Un meridiano ejemplo que advera esta última afirmación sigue siendo el proceso y destrucción de los principales sindicatos y gremios de trabajadores en la década de los noventa. Qué duda cabe, el fujimontesinismo hizo trizas todas las herramientas políticas de la ciudadanía con el objetivo de neutralizar los diferentes movimientos sociales. Por ello privilegió decididamente sus nexos con una parte importante de las clases populares. En suma, desplegó el ejercicio de un asistencialismo retrechero tendiente a liquidar cualquier vestigio de descontento e insatisfacción social. Se logró así lo que Michel Foucault denomina la disciplina de los cuerpos, y también de las mentes. La lobotomía cerebral de buena parte de la ciudadanía se materializó a través de la puesta en marcha de un programa político-ideológico de derecha lumpen. De esta forma se aniquiló la funcionalidad democrática de la prensa para convertirla en una herramienta de control y direccionamiento social. Toda la maquinaria de la dictadura fujimontesinista apuntó siempre al rol preponderante de los medios de comunicación. En esa dinámica se hallan también hoy algunos de los periódicos y canales de televisión adictos al palo y la zanahoria. Así mismo, la telebasura sigue siendo un mecanismo de control casi recurrente para viabilizar los programas políticos del establishment autoritario. Es este el torvo y fidedigno semblante del fujimontesinismo. Es la faz, hedionda y única, que muchos intentan escamotear con miras de salvaguardar intereses subalternos. Es un cáncer que se halla en metástasis donde incluso los sombríos representantes de la Iglesia han logrado acoplarlo con agrado. No fue acaso un purpurado que hoy regenta la catedral de Lima quien se zurró en los derechos humanos, además de desgañitar sus sermones a favor del dictador genocida. Es entonces un fujimontesinismo de malas artes, soberbio y envalentonado cuando se encienden los micrófonos de las geishas; marrullero, corrupto, achorado, chusco y criminal.