martes, 3 de noviembre de 2009
Informe acerca del XII Congreso Nacional de Estudiantes de Educación: Ica 2009.
Lima-Perú.
http://cronopiocortazar.blogspot.com
“Video meliora proboque, deteriora sequor”. Esta frase latina pareciera haber sido el santo y seña de los organizadores del reciente XII Congreso Nacional de Estudiantes de Educación (CONEED), realizado en la ciudad de Ica, entre los días diecisiete y veintiuno de agosto del año en curso. El campo de Agramante en el que se desenvolvió el citado congreso no es sólo el corolario del accionar incurioso de una camarilla, sino el resultado de una total inoperancia de las instituciones encargadas de la veeduría y fiscalización del mismo. Recordemos que el fiasco de este año fue procreado en la ciudad de Iquitos, donde la praxis demagógica del “verba volant” de algunos estudiantes le otorgó un cariz casi surrealista a la propuesta de la universidad San Luis Gonzaga de Ica como nueva sede congresal. Demás está hablar acerca de los singulares ambientes utilizados para el desarrollo del evento, así como de la ausencia de algunos ponentes en los días centrales. Creo que todo ello es un aserto mondo y lirondo conocido por cada uno de los estudiantes congresistas. El problema es más profundo que todas estas verdades de marras. Tiene que ver con una total y absoluta preeminencia del factor improvisación. Queda claro que los responsables directos de este espectáculo de guiñol son los miembros de la organización.
Ahora, en lo que respecta a las conferencias magistrales fue toda una interesante muestra simbólica de un circo romano. Las conferencias adolecieron del peso específico de una henchida, y a veces soberbia carga ideológica, amén de las desgañitadas voces del paroxismo partidario. Esto no quiere decir que lo político debe apartarse de la temática educativa. Muy por el contrario, el vínculo entre ambas esferas del quehacer científico debe de acortarse, al punto de desarrollar una sinergia necesaria entre sus construcciones teleológicas, la eticidad de sus proyectos y la envergadura de sus discursos vinculados a la realidad nacional. Empero, lo que se vio en Ica fue la competencia por la hegemonía partidaria de un grupúsculo de personas que por años dicen enarbolar los intereses de la masa estudiantil. Es importante señalar que a pesar de las diferencias ideológicas primó el abierto y democrático ejercicio de la praxis heurística. Obviamente el debate muchas veces dejó de ser trascendente para pasar a convertirse en un deplorable escenario de acusaciones y calumnias. Así, el ponente José Lora Cam rompió fuegos el lunes diecisiete durante la inauguración del congreso. En horas de la mañana comenzó a desarrollar su exposición intitulada Fundamentos filosóficos y epistemológicos de la educación. Con un lenguaje ciertamente acre y virulento, a veces incluso montaraz, el profesor Lora Cam comenzó a deslizar un sinnúmero de ideas vinculadas a la ontología de la praxis educativa. Desde una perspectiva marxista Lora insistió en la necesidad de un cambio profundo en las estructuras económicas y sociales de nuestro país con miras de hilvanar soluciones a la problemática educativa. Estas ideas no son nuevas ya que el talante de José Carlos Mariátegui prodigó primigeniamente las mismas hace más de medio siglo. Quizás lo más rescatable, tal vez lo único, del profesor Lora sea su flamígera y furibunda defensa del marxismo, por lo menos en tiempos de tanta hipocresía política globalizada. Es interesante su manejo de las categorías a nivel del lenguaje filosófico y en las dehesas de lo político, como correlato de la dinámica del fenómeno educativo. El profesor Lora es además un baqueano en el arte de la polémica. El congreso le permitió desplegar todo un cúmulo de adjetivos bienhadados que representan la dureza del discurso desde la resistencia. Teniendo como demiurgos las esferas de la alteridad los planteamientos de Lora ostentan una fuerza incomparable, al punto de poner en evidencia los deleznables cimientos del pensamiento único. Las tesis del marxismo pueden ser criticables, qué duda cabe. Empero, lo que le otorga singularidad a las disquisiciones de Lora son la profundidad y la transparencia de sus argumentos. Muchos de ellos pueden ser tildados de jacobinos y quiméricos. Pero, son ideas que abren un abanico de posibilidades para darle erklaren, explicación seria y novedosa a la realidad nacional. Es cierto que el profesor Lora suele desbordar en epítetos descalificando a parte importante de la clase política urbi et orbi. Sin embargo, las diatribas no son gratuitas. Siguiendo el pensamiento de Nietzsche sentenciamos que la palabra más soez y la carta más grosera son más educadas que el silencio.
De otro lado, el día dieciocho hizo su aparición el señor Ollanta Humala quien desplegó todo un arsenal de conocimientos en torno a la historia y la política de nuestro país. Su ponencia se intituló Alternativas de la pobreza social y educativa. Las palabras de Humala nos hicieron recordar que estábamos próximos a una contienda electoral. Por ello, desde la otra orilla, con la ponencia denominada Políticas educativas y el proyecto educativo nacional, Lourdes Flores Nano ponía la carne en el asador el día diecinueve de agosto. Las galerías estaban desconcertadas al observar a una respetable dirigente de derecha convertida en una complaciente Estela Martínez de Perón. Parecía la reencarnación de un intelectual de la socialdemocracia. El mismísimo círculo de Frankfurt hubiese envidiado las maromas discursivas de la doctora Flores. Las líneas teóricas adquiridas en el proceso y la dinámica del conservadurismo católico, así como su apuesta por el neoliberalismo a ultranza brillaron por su ausencia. Es evidente que el cálculo político tuvo un mayor peso a la hora de transformar el escenario académico en una tribuna de propuestas partidarias, siempre con el objetivo de cooptar y canalizar la voluntad de algunos votantes.
Finalmente, debemos apuntar que las demás ponencias dejaron mucho que desear. Es de triste recordación una que tuvo lugar el último día del congreso. Con su exposición el ponente de nombre Dervy Jiménez le otorgó un nuevo sinónimo al semema sofista. Por un momento creímos estar en el atrio de una iglesia administrada por Johann Tetzel. Incluso nos invadió la duda de saber si estábamos en un congreso de estudiantes o en el anfiteatro de algún yuppie adinerado siendo demolidos por los lúbricos circunloquios y los arrebatos discursivos de un arrendajo de Coehlo y Cornejo. No cabe duda que el balance general del congreso realizado en Ica, muy a mi pesar, es negativo. Sin embargo, es menester rescatar algunas exposiciones estudiantiles que generaron el debate profundo y pertinente de las ideas en torno a la problemática educativa. Así mismo, existen muchos motivos para felicitar a la población de Ica, quizás el más importante esté relacionado con el buen trato y el respeto al turista. Esperemos que los organizadores del próximo congreso, el mismo que se realizará en la ciudad de Chiclayo, tengan a bien evaluar seriamente la importancia de su trabajo, ya que de ello depende la consolidación de un proyecto discursivo desde las esferas del lenguaje académico y la praxis política.
lunes, 12 de octubre de 2009
Acerca de la histórica polémica entre Hans Kelsen y Carl Schmitt.
Lima-Perú.
http://cronopiocortazar.blogspot.com
Para abordar esta polémica tenemos que ubicar el contexto histórico en el que se desenvolvió la misma. En los inicios del siglo XX se desencadenó un conjunto de eventos trascendentales que repercutieron en las estructuras económicas, políticas, sociales y culturales de la mayoría de países del orbe europeo. Tras la primera guerra imperialista ocurre un parte aguas que se inicia en 1919. Mientras en Alemania se instalaba la república del Weimar, en la ciudad de Saint-Germain se concretaba la división del antiguo imperio Austro-Húngaro. El efecto inmediato de este proceso fue la reestructuración del sistema normativo de los nuevos estados. Es así que, en Austria se promulgará en 1920 una Constitución política de avanzada para su época. La carta magna austríaca tenía el sello ideológico liberal del jurista Hans Kelsen. El derrotero austríaco observaba con optimismo el futuro al consagrar el ejercicio de sus leyes a la supremacía del flamante derecho constitucional. Muy por el contrario, la república del Weimar había nacido herida de muerte. El diktat de Versalles se transformó en su verdugo directo. Un clima social agitado por los discursos chauvinistas dinamiza el in crescendo de una intelligentzia vinculada a las tesis del revanchismo militar y del fortalecimiento brutal del aparato estatal. En estas dehesas ideológicas se hallaba el pensamiento del politicólogo y jurista alemán Carl Schmitt, en las antípodas del ideario de su colega austríaco. Ahora, la polémica se desarrolla específicamente entre los años 1928 y 1931. Todo comienza en 1928 cuando Han Kelsen publica su obra La garantía jurisdiccional de la constitución, a través de la cual cimienta las bases del futuro derecho constitucional gracias al posicionamiento de la categoría de control constitucional. Lo que hoy conocemos en nuestro país como Tribunal Constitucional tiene a las tesis de Kelsen y a la promulgación de la histórica constitución austríaca de 1920 como dos de sus principales demiurgos jurídicos. Los trabajos de Kelsen permiten la judicialización de la política. Lo cual implica que el andamiaje de lo político se circunscribe a las esferas de las relaciones y equilibrios de poder; y a la dinámica de los actores políticos y organizaciones sociales. Esto viabiliza no sólo la independencia y autonomía de los poderes, sino también la legitimación del Estado de derecho. Siendo la constitución política la norma más importante de un estado necesita de un poder autónomo que garantice la vigencia de sus cláusulas, las mismas que son el producto del consenso social entre los ciudadanos. Es la comunidad quien a través de su poder constitucional genera no sólo la carta magna, sino también los poderes constituidos como el Tribunal Constitucional capaces de proteger la juridicidad de leyes y normas emitidas por los diferentes poderes e instituciones competentes. Muy por el contrario, las tesis de Carl Schmitt se circunscriben al discurso de lo político. Desde una perspectiva eminentemente ideológica Schmitt cimienta las bases del estado nacional en torno a la voluntad jurídico-política del führer. El establishment moderno debía regirse por las decisiones del jefe supremo y caudillo nacional. Los arrestos del nazismo materializaron las singulares propuestas de Schmitt hasta llevarlas a un punto sin retorno en donde la dignidad del ser humano quedó reducida a la nada. En suma, mientras Carl Schmitt somete lo jurídico al discurso de lo político; Hans Kelsen aborda la problemática constitucional desde un punto de vista netamente jurídico-publicicístico, manifestando que la jurisdictio en las esferas de la protección constitucional le corresponde a un poder autónomo que marca distancia con lo político. Qué duda cabe, las nefastas consecuencias de la segunda guerra imperialista precipitaron la debacle de las tesis de Schmitt, y la consolidación del programa jurídico-constitucional de Hans Kelsen.
martes, 6 de octubre de 2009
Análisis político, económico y social de la civilización romana de occidente desde la expansión republicana hasta la caída imperial.
adelantecronopio@hotmail.com
I. Introducción.
En las próximas disquisiciones analizaremos el proceso histórico acontecido en Roma como resultado de los choques y desencuentros entre las bases estructurales del sistema esclavista y la dinámica de los actores políticos y movimientos sociales que provocaron su auge y caída, desde la expansión del sistema republicano hasta la crisis que desencadenó el colapso total del imperio.
II. Consolidación republicana y posicionamiento de la aristocracia senatorial.
La guerra es la continuación de la política por otros medios había sentenciado Claus Von Claussewitz. Durante la etapa más dura de la expansión romana se suscitaron conflictos armados por la hegemonía en la península itálica que evidenciaron la necesidad de dinamizar el aparato militar, al punto de convertirlo en el eje clave para el posicionamiento republicano. Tras el quiebre del sistema monárquico la clase senatorial compuesta principalmente por poderosos aristócratas robustecieron su poder político y económico, los mismos que tenían como sustento la propiedad de la tierra. De otro lado, con el crecimiento del comercio y tras la adquisición de mayores riquezas, por parte de los plebeyos comienza a abrirse un nuevo conflicto de intereses, el mismo que tuvo como cenit la histórica huida al monte Aventino. Empero, las luchas sociales no reestructurarían el andamiaje político manejado por los patricios, más bien lo hicieron más fuerte a cualquier convulsión. Así, los plebeyos terminaron por acoplarse y asimilarse al sistema político elitizado por la aristocracia. Tras la agitación plebeya el establecimiento republicano consolidó sus estructuras jurídico-políticas y dinamizo las redes de su aparato burocrático con miras de expandir sus intereses. El orden en lo político le permitió a la clase dominante iniciar con mayor ferocidad la compañía militar en búsqueda de mayores recursos para garantizar la producción y supervivencia de sus tierras. Este proceso originaría el crecimiento de gigantescos latifundios como resultado de las guerras en el exterior, las cuales no solo enriquecieron a la clase senatorial, sino que también posibilitaron el acceso a la mano de obra esclava necesaria para el desempeño en las labores agrícolas, principalmente. Sin embargo, el sistema republicano colapsaría como producto de la expansión brutal del esclavismo, el mismo que requería de mayores contingentes de masas trabajadoras con miras de elevar los niveles de producción ante la recurrente crisis agrícola. Esta crisis tendría como efecto también la proletarización de los pequeños campesinos. Así mismo, se desencadenaran alzamientos de esclavos, como el caso de los suscitados en Sicilia y la rebelión encabezada por el tracio Espartaco. Mientras, en las ciudades se evidenció una mayor polarización entre la clase senatorial y los sectores empobrecidos, cuyo corolario sería el recrudecimiento de las luchas sociales. En este escenario los partidos políticos se lanzan a una guerra sin cuartel por la hegemonía y el control del Estado. Las guerras civiles son un ejemplo de ello.
III. Debacle del imperio y reacomodo político de la aristocracia senatorial.
Con la llegada al poder de César Augusto se inaugura un nuevo sistema político en la Roma occidental, más cercano a la cosmovisión de las clases dominantes de Oriente. El principado será la materialización de un discurso político más acorde con las circunstancias históricas del momento. La pax romana desarrollada por Augusto tiene como objetivo garantizar la seguridad y la supervivencia de los resortes del poder necesarios para viabilizar la continuidad del sistema. El principado octaviano le dio pronta solución a un sinnúmero de problemas enraizados en el descontento de amplios sectores sociales y políticos. El otorgamiento de trigo a las clases empobrecidas de las ciudades le permitió contener los ánimos revolucionarios de las masas. Así mismo, el incremento de los beneficios de jubilación y salarios para los soldados fue una medida que le granjeó la confianza del sector castrense. Finalmente, la cesión de cargos públicos y políticos para la élite italiana le garantizó la fidelidad y el apoyo de un sector importante de la emergente península.
Ahora, los antiguos patricios habían mutado hace mucho en ricos terratenientes y potentados comerciantes a raíz de un sinnúmero de coyunturas políticas. La sobrevivencia de este sector social estuvo garantizada incluso tras la arremetida de los bárbaros. Las luchas intestinas en las altas esferas del poder evidenciaban una brutal y encarnizada lucha por el poder político entre nobles citadinos y provinciales. Esta lucha por el manejo del poder en Roma recrudeció aún más con la caída de la dinastía nacida a partir de César Augusto, ya que entraron a tallar los sectores castrenses. Los militares se arrogaron la autoridad política a partir del uso de sus armas. Sus éxitos en el campo de batalla les granjearon la confianza y legitimidad de las masas. Con ello, el camino hacia el poder estaba garantizado. Pero, los jefes militares, muchos de ellos, carecían de un discurso coherente y eficaz con miras de darle solución a los problemas del imperio. Así, se desencadenó una lucha feroz por el poder entre las diferentes facciones y líderes castrenses. El manejo de la cosa pública era demasiado complejo para el simple y voluntarista pergeño de un militar.
Años después un período de crisis sacudirá los cimientos de Roma. El siglo III d.C. marcará el punto de quiebre del sistema imperial romano. El contexto económico es desalentador. Se desata un período en el que entran en crisis las estructuras productivas del sistema agrario. A ello se suma una disminución considerable de la población no sólo en las ciudades, sino también en el campo. Así mismo, el esclavismo es herido de muerte como producto del cierre de fronteras y el estancamiento de las campañas militares, lo cual trajo como consecuencia la falta de mano de obra y como correlato de ello se elevaron los precios por la adquisición de esclavos, necesarios para las labores agrícolas en los gigantescos latifundios de la clase senatorial. A todo ello se sumo la invasión violenta e incesante de los germanos desde las márgenes del Danubio y el Rin. En una clara muestra del mayor endurecimiento del sistema Diocleciano iniciará todo un conjunto de medidas tendientes a otorgarle continuidad al establishment imperial. Lo mismo ocurrirá con Constantino. Queda claro que las riendas del poder pasarán nuevamente a manos de la aristocracia senatorial como resultado del pésimo manejo político de los emperadores y como efecto de la represión sobre los sectores populares. El balance general evidencia el desgarramiento del sistema desde arriba, lo cual nos remite a las luchas intestinas por el manejo del poder entre las clases dominantes; y desde abajo como producto de los incesantes movimientos sociales.
viernes, 2 de octubre de 2009
El Emilio de Rousseau en diez disquiciones.
1. Rousseau nos hace partícipes de la complejidad que reviste el análisis y el estudio de un tema tan profundo como el de la pedagogía. Se puede desbordar en conocimientos teóricos y técnicos que abarquen el estudio de una realidad determinada. Empero, la compulsa pormenorizada logra efectos positivos sólo a través de la sinergia entre el bagaje teorético-doctrinario y la praxis de los actores sociales. La temática educativa es siempre un área amplísima que urge un estudio exhaustivo.
2. El espíritu de la ilustración le permite a Rousseau elucubrar algunas ideas referidas al análisis ontológico del niño y del hombre. La mayoría de sistemas filosóficos le han otorgado un peso específico al rol protagónico del hombre en la sociedad y en la historia. Así, el accionar de los niños era visto con simpatía, mas no con criterio de cientificidad. Incluso la caracterología de los niños estaba sujeta a los moldes sociales de los adultos.
3. Rousseau nos permite comprender que a la hora de quebrar un paradigma es necesario defender con entereza nuestras ideas. Sobre todo en el campo de las ciencias es importante zanjar las ideas contrapuestas que perjudiquen nuestro discurso. Por ello, más vale guiarse en su totalidad por la práctica vigente que tomar a medias las directrices de una buena medida.
4. Desde la perspectiva de Rousseau todos los proyectos desarrollados por los hombres deben contener los siguientes elementos: la bondad absoluta y la factibilidad de su ejecución. La bondad le otorga consistencia ontológica al discurso ético de cualquier elucubración prospectiva. Es decir, las elaboraciones teóricas tienen como fuente matriz la realización de un bien en favor no sólo del hombre, sino de la sociedad. Por ello, es que los proyectos deben de ser viables en la medida de efectivizar sus beneficios a toda la comunidad.
5. Rousseau trasciende a la historia al poner en evidencia la degradación moral y la crisis ideológica de toda una época. En el estado natural de las cosas el ser humano es un personaje íntegro y con la capacidad para poder enfrentar la vida de una manera más correcta. El hombre nace bueno, tiene la posibilidad de viabilizar su conducta por los cauces de la eticidad. Empero, la sociedad lo corrompe. La construcción discursiva del hombre bueno llega a quebrarse como producto del choque irreversible con los patrones y moldes estandarizados de la sociedad.
6. Desde nuestro nacimiento somos seres inermes. Como dijera Jean Paul Sartre somos seres arrojados a la vida. La necesidad de afirmarnos en la vida a partir de la construcción de nuestra personalidad se logra a partir de la adquisición de conocimientos y sentimientos mediante el accionar de la educación.
7. La madre es un elemento clave en el discurso de Rousseau. Es una de las principales protectoras de los niños durante su educación. La madre representa la pureza moral y espiritual en el marco del estado natural de los niños. En el camino del ejercicio educativo la madre será la guía para la materialización del hombre bueno y feliz.
8. Desde la perspectiva rousseauniana la educación de la naturaleza involucra el conocimiento y la dinámica de nuestras capacidades y órganos internos, los cuales nos permiten una interacción más eficaz con nuestra realidad. Ahora, la educación de los hombres es la que adquirimos en los aparatos institucionalizados del saber social, es decir, no sólo en los colegios y universidades, sino también en las esferas de los diferentes agentes sociales como por ejemplo la familia, la comunidad y a través de los medios de comunicación. De otro lado, la educación de las cosas se materializa en nuestra capacidad para adaptarnos al medio circundante, teniendo en cuenta cómo percibimos las características y la funcionalidad de las mismas. Los tres tipos de educación se interrelacionan, ya que la dinámica de la educación de las cosas toma como punto de arranque el posicionamiento de las capacidades perceptuales, basadas en la educación de la naturaleza, con miras de efectivizar nuestro conocimiento de la realidad, para de esta manera acceder a los conocimientos y sentimientos generados por los agentes sociales, principales promotores de la educación de los hombres.
9. La educación nos otorga un cúmulo de herramientas para viabilizar la construcción de nuestra personalidad en el tiempo. Rousseau nos dice que nacemos con determinadas características innatas, muchas de ellas se pierden por el contacto con los patrones de la sociedad, pero la educación permite que algunos elementos vinculados al ejercicio de la eticidad queden como muestra del grado de desarrollo moral del ser humano. He allí la importancia del ejercicio educativo en la realidad social de hoy. Por ello, la educación tiene como objetivo la construcción ética del ser humano.
10. Thomas Hobbes cuando dijo que en el estado de naturaleza el hombre era un lobo para el hombre. A esto respondió años más tarde Rousseau manifestando que la naturaleza era el estadio en el que el hombre ejercía su conducta con libertad, sin ataduras de ningún tipo, ni mucho menos constreñido por los estereotipos y mores de las sociedades corruptas.
lunes, 21 de septiembre de 2009
Análisis de la crisis estructural del mundo griego en la dinámica histórica del siglo IV a.C.
I. Introducción.
El presente ensayo nos permite hilvanar algunas ideas referentes a una de las etapas más importantes en la historia de Occidente. No cabe duda que la civilización moderna debe a la cultura griega un cúmulo de aportes que abarcan los espacios teóricos y prácticos de las artes, la filosofía, la política, la moral y las ciencias. Por ello es que Karl Jaspers categorizó a Grecia como un elemento neurálgico en su esquema de ‘tiempo eje’, en donde la dinámica histórica de esta cultura permitió la consolidación de un sistema no sólo científico y cultural, sino también ético y político. En la concepción jasperiana resulta interesante el acercamiento al discurso filosófico de Hegel, sobre todo en lo referente a la sistematización del Estado a partir de las construcciones ético-colectivas del accionar político de la ciudadanía. Desde esta perspectiva Grecia simbolizaría una suerte de razón absoluta de los paradigmas políticos de la cultura occidental. Ahora, el proceso de aculturación discursiva tuvo una dinámica sustentada en la expansión de la actividad comercial. Empero, el mundo griego fue también un conglomerado de naciones con marcadas diferencias políticas. A pesar de ser una nación con ciertas similitudes étnicas, lo político le otorga un grado mayor a las diferencias sociales de cada polis. Es así que, Grecia no estaría exenta de todo un conjunto de procesos críticos como parte del desarrollo esclavista mundial. Por ello, en las siguientes líneas realizaremos un análisis pormenorizado acerca de los efectos que produjeron las guerras del Peloponeso en las estructuras económicas, políticas, sociales, tecnológico-militares y culturales de la Grecia del siglo IV.
II. Análisis del proceso histórico.
Como señala Vidal-Naquet la guerra del Peloponeso significó un giro decisivo en la historia de Grecia. Tuvo amplias repercusiones no sólo en la esfera de lo político, sino también en la metástasis de los nudos gordianos de la creciente pobreza popular y en el estado de guerra permanente entre las naciones. Las guerras de Peloponeso evidenciaron una pugna por el control del mundo griego entre el Estado militarista de Esparta y el establishment ateniense. Esta búsqueda por el control de los resortes del poder lleva inmersa una problemática mayor referida a la carencia de una praxis imperialista y expansiva en la política espartana, diferente a la visión globalizadora y comercial de Atenas. Esto nos lleva a pensar que los procesos de quiebre histórico fueron mucho más rápidos y violentos en la medida que desencadenaron una andanada de alzamientos populares, conflictos bélicos y asonadas oligárquicas por todo el orbe griego. El Estado espartano se consagró como imperio, sin embargo no logró consolidar un apparatchik lo suficientemente sólido para posicionarse en el tiempo. Esto se debió a que la nación de Licurgo no ostentaba un discurso imperialista, ni mucho menos era un sistema militarista con objetivos expansionistas. Durante la primacía ateniense la Liga de Delos fue una institución importante para garantizar la pax helena, y sobre todo para neutralizar los desequilibrios sociales y el accionar político de Esparta. Con el triunfo bélico de la nación doria se materializó el colapso de la hegemonía ateniense sustentada en la racionalidad institucional. La inoperancia del singular y efímero imperio espartano desencadenó un estado de guerra permanente en la mayoría de regiones del mundo griego. ¡Aut vincere, aut mori! (¡O vencer, o morir!) Era el santo y seña en tiempos del paroxismo bélico post guerra del Peloponeso. Ni siquiera la jefatura del Estado tebano garantizó la paz de antaño, necesaria para viabilizar las actividades productivas y mercantiles. Por otro lado, la dinámica de la guerra permanente provocó una especialización en el ejercicio de la misma y en el desarrollo de nuevas técnicas militares. La praxis castrense dejó de ser el privilegio de una casta para pasar a convertirse en el accionar de un grupo especializado. Los strategoi, o estrategas de guerra, se posicionan como los planificadores de avanzada en las diferentes campañas militares. Así mismo, se le otorga un peso específico a la división de caballería, a la marina de combate, a las técnicas de asedio y a la infantería ligera, otrora baluarte de la aristocracia terrateniente, sobre todo en las dehesas espartanas del ejército hoplita. La nueva caracterología de la infantería adquiría un pergeño más popular, en donde las fuerzas vivas de la vanguardia la componían los peldastas. Ahora, el estado de guerra permanente también devino en el crecimiento del mercenariado como secuela del empobrecimiento de las masas populares. La crisis agrícola obligó a muchos campesinos pobres a migrar en búsqueda de mejoras a su situación económica. La demanda de soldados para engrosar las filas de la milicia permitió el sostenimiento del mercenariado. Los ricos y aristócratas invertían en la compra de mercenarios con el objetivo de salvaguardar sus intereses. En algunas regiones los mercenarios adquirieron una fuerza capaz de colocar a tiro de piedra el orden jurídico-político de las ciudades. Los líderes de estos grupos irregulares azuzaban a sus huestes a cometer actos de rapiña, sobre todo en tiempos en que precisaban de sus servicios en la milicia nacional. Este problema obligó a la intelligentzia griega a parar mientes en la búsqueda de soluciones. Isócrates propuso el otorgamiento de tierras a los mercenarios, en las afueras de la ciudad. De otro lado, Platón y Aristóteles remarcaban la necesidad de consolidar la figura y el rol del ciudadano como soldado con el objetivo de darle un sentido teleológico a la praxis de la milicia desde la perspectiva del Estado. Empero, el mercenariado no logró neutralizar la violenta agitación de los movimientos sociales en todo el orbe. Esto se debió principalmente a las estructuras opresivas, excluyentes e inequitativas del sistema esclavista. La dinámica de estos procesos originó la stasis, es decir una ruptura del equilibrio político-social en el mundo griego. En diferentes ciudades se desencadenan alzamientos populares, revoluciones, y como reacción contra ellos, desde el poder aristocrático se ejecutan razzias, masacres e instauración de gobiernos tiránicos. Es evidente que la crisis no sólo agitaba el campo, sino también la ciudad. En este centro neurálgico del comercio la pobreza era mayúscula debido a la concentración de la riqueza en pocas manos. Como correlato de esta inequidad los bolsones de pobreza son gigantescos. Es así que la mayoría de thetes, población empobrecida, vivía del subsidio del Estado o de su actividad como mercenarios en la milicia. La ciudad entraba en un camino sin retorno hacia su colapso. Con el quiebre de las ciudades se yergue en el nuevo escenario mundial el discurso jurídico-político de la monarquía. Desde Macedonia la propuesta monárquica logrará consolidarse tras el triunfo militar de Filipo II. El hegemon culminará por la fuerza con el estadio de la stasis. De este modo, el imperialismo macedónico no buscará la sumisión, sino la unión forzosa de todas las naciones griegas. Finalmente, debemos destacar que los procesos acaecidos en el siglo IV tuvieron efectos muy marcados en las diferentes regiones y ciudades del mundo heleno. Por ello, en Atenas se originó todo un cúmulo de ideas tendientes al pacifismo ante el estadio de guerra permanente. Así mismo, el brutal recrudecimiento de la pobreza vinculó mucho más al sector intelectual con las preocupaciones sociales. En el campo del ejercicio político logró cuajar la profesionalización de la teoría y la praxis política. Pero, estos esfuerzos teoréticos no pudieron evitar el desplazamiento del homo politicus, y la emergencia del homo oeconomicus, in extremis símbolo de la crematística. Sobre todo, teniendo en cuenta el desarrollo de las finanzas, del derecho comercial, de la banca, de la actividad mobiliaria, y del crédito. Todo al compás de la explotación esclavista y en tándem con las políticas represivas y concentración de la riqueza en manos de la aristocracia.
viernes, 28 de agosto de 2009
Dos principales separaciones en el discurso de la modernidad occidental.
Lima-Perú
adelantecronopio@hotmail.com
La construcción de la modernidad occidental tiene como eje matriz el posicionamiento y consolidación de un discurso universal revestido con paradigmas jurídicos, políticos y filosóficos principalmente. En los procesos de larga duración histórica se han articulado todo un conjunto de transformaciones que han posibilitado la emergencia de saberes particulares tendientes hacia la irradiación global. En esta dinámica acaecieron dos principales separaciones a nivel de la reflexión ontológica. La primera separación ontológica podría ser enmarcada en el contexto de lo que Augusto Comte denominó estadio teológico. Desde la perspectiva de Edgardo Lander, este primer parte aguas originó la separación entre las categorías de hombre, Dios y naturaleza. Esta fragmentación ontológica permitió un margen de maniobra limitado tanto para el hombre como para la naturaleza, siempre sujetos al designio y voluntad divina. Con la expansión de los ideales burgueses del 'auffklarung' se materializó una segunda separación la cual estaba referida al quiebre ontológico entre el cuerpo y la mente; entre la razón humana y la naturaleza. Ésto potencia aún más el accionar político de la burguesía, ya que le permitirá establecer un discurso jurídico y económico sustentado en una filosofía liberal.
martes, 4 de agosto de 2009
Acerca del desarrollo humano.
La visualización del vídeo referido al desarrollo humano me permite hilvanar algunas ideas acerca de este importantísimo tema. Hay que destacar que el vídeo nos muestra las peripecias de un proceso muy complejo en la vida de todo ser humano. Ahora, para algunos teóricos el eje de estudio de esta materia nace a partir de la concepción acerca de la vida. Esto nos lleva a plantear tal categoría desde las perspectivas de la concepción. El punto liminar del desarrollo humano justamente tiene como basamento la conjunción de las células sexuales masculinas y femeninas. Este aserto parecería un truismo, teniendo en cuenta el grado de desarrollo que ha alcanzado el conocimiento en el campo de la biología y de la genética, sin embargo, existen algunos sectores que plantean todo lo contrario, al punto de afirmar que la vida tiene como fase inicial el estadio de embrión. Debates aparte, creo que la vida humana involucra todo un conjunto de cambios muy complejos los cuales se hallan vinculados a procesos de naturaleza no sólo biológica sino también, por encima de todo sociales. En el parecer de Jean Piaget por ejemplo el elemento biológico-genético es la clave para comprender la eficacia del comportamiento inteligente del ser humano. Nacemos con determinada caracterología o patrón genético que nos otorga un cúmulo de posibilidades para adquirir conocimientos, a partir de la dinámica individual de múltiples procesos de adaptación. Empero, creo que lo genético no es necesariamente determinante en el crecimiento y el desarrollo del ser humano. Las imágenes del vídeo nos demuestran que el elemento social tiene un peso específico mayor en el mencionado desarrollo. Desde una perspectiva quizás filosófica el hombre es un ser absolutamente precario. En el entender de Jean Paul Sartre somos seres echados a la realidad. Es así que, los casos de Amala y Kamala pintan un cuadro crudo, pero real de la importancia del factor social en el desarrollo de los seres humanos. El neonato por ejemplo necesita de la protección de un agente social clave, en este caso la familia. Los diferentes miembros de una familia influyen decisivamente en la maduración del recién nacido. El caso de la madre es quizás el de mayor peso. Las madres proveen al neonato del alimento natural como es la leche materna, lo mismo que de los diferentes cuidados para garantizar su seguridad y pervivencia. Como bien afirma Piaget este estadio al que denomina sensorio motriz involucra el rol protagónico tanto del padre como de la madre con miras de estimular los reflejos innatos del recién nacido. Así mismo, las diferentes etapas del desarrollo humano necesitan de una participación directa de los agentes sociales con miras de efectivizar el manejo adecuado de las capacidades en un entorno social variable y cambiante. Finalmente, podemos afirmar que el ser humano no es sólo un paquete de genes desplegados en la realidad, sino por encima de todo es realidad práctica y social.
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