¡Seguimos en la brega!
21 de septiembre de 2019
Han pasado casi 4 años desde mi último post, y el tiempo ha hecho su trabajo. Irrefrenable ha golpeado sin piedad lo físico y corpóreo, pero el espíritu combativo aún subsiste. Los días de agitación continúan, se abren las alamedas para el grito y la embestida rebelde, al compás del inquebrantable movimiento ciudadano que en los últimos tiempos ha hecho sentir su poder en la lucha contra la corrupción y los diferentes delitos de cuello blanco.
Empero, la lucha por limpiar nuestra sociedad de la corrupción no es tarea sólo de las autoridades sino por sobre todo debe ser una labor histórica de los ciudadanos quienes a través de sus organizaciones de base y principales dirigentes gremiales y políticos deben asumir ese compromiso. A pesar de ello, algunos miembros de nuestra intelligentzia se lavan las manos asumiendo una actitud bastante cómplice con los intereses de los grupos de poder, además de constituirse en los mascarones de proa de partidos autoritarios y blandengues con la corrupción. Sorprende ver por ejemplo asumiendo la defensa del partido naranja a un connotado sociólogo como Neira, ex socialista y velasquista. Dicen los italianos cambiando todo, para que no cambie nada.
Siempre achaqué a mis maestros, viejos dirigentes de izquierda, su rápida conversión política hacia la derecha y centroderecha en sus otoñales años de vida. Les espetaba la frase que el mismo André Malraux practicó en vida: de jóvenes, incendiarios y de viejos, eficaces bomberos. Puede ser una decisión personal, cuestión de simpatías o quizás intereses de otra índole los que obligan a algunos intelectuales como Neira y Macera a rendirle culto a los viejos programas de la derecha más retrechera y ramplona que haya existido en el Perú. Siempre quedará la duda. De causticas luminarias hoy convertidos en ufanas y simples velitas misioneras de un circo llamado congreso naranja.
Buen día. Hasta la próxima.¡Seguimos en la brega!
sábado, 21 de septiembre de 2019
lunes, 19 de enero de 2015
Ayacucho, entre Escila y Caribdis. A propósito de La Boca del Lobo (1988).
Para neutralizar el terrorismo las Fuerzas Armadas fueron enviadas a las zonas de emergencia en Ayacucho, Huancavelica y Apurímac. El accionar de las FFAA no estuvo exento de violaciones a los derechos humanos. En efecto, como lo revela el Informe de la Comisión de la Verdad de 2003, las FFAA son también responsables de asesinatos de hombres, mujeres y niños de las comunidades más alejadas de la urbe.
Este escenario sangriento, en el que los campesinos conviven con la violencia terrorista de Sendero y con el accionar desmedido y cruel de las FFAA es donde se desenvolverá la trama de La Boca del Lobo. Los campesinos se hallaban entre dos fuegos.
No hay espacio para la neutralidad. Como dice Roca “O están conmigo, o están contra mí”. Política de tierra arrasada aplicada torpemente por las FFAA para enfrentar la subversión, siguiendo el pésimo ejemplo de la milicia norteamericana en Vietnam.
Excelente la actuación de Gustavo Bueno y Toño Vega, interpretando al teniente Roca y al soldado Luna respectivamente. En un inicio Luna se siente afín al pensamiento de Roca. Conforme se desarrolla la trama Luna se desilusionará al punto de romper los viejos códigos castrenses, con tal de salvar su dignidad, y su vida.
La mejor escena es sin duda el enfrentamiento vía ruleta rusa entre Roca y Luna. Me trajo el recuerdo de El Cazador de Michael Cimino.
Buena dirección de Pancho Lombardi. Sin duda su obra maestra. Desde mi modesto punto de vista, la mejor película peruana de todos los tiempos.
viernes, 26 de diciembre de 2014
El despertar de una nueva generación
La rebeldía es innata en la juventud. Lo supe el día que retruqué con sólidos argumentos la disciplina espartana del director de mi colegio. Se me acusaba sin pruebas por una travesura jamás ejecutada por mi persona. Me defendí sólo con la verdad, pero al director le pareció una insolencia el no quedarme callado. Al final entró en razón y mi breve alegato me permitió salir del entuerto.
Ante cualquier acto de injusticia, por muy pequeño que sea, es preferible no callarse y manifestar nuestro punto de vista, ya sea a través del verbo o por medio de la acción directa en las calles. Como lo que ocurre en la actualidad con los jóvenes que nos manifestamos en contra del gobierno debido a la imposición de la Ley 30288, una norma que no busca la defensa y el amparo de los derechos constitucionales de todo trabajador peruano, sino mas bien genera una violenta precarización de los mismos.
Ante cualquier acto de injusticia, por muy pequeño que sea, es preferible no callarse y manifestar nuestro punto de vista, ya sea a través del verbo o por medio de la acción directa en las calles. Como lo que ocurre en la actualidad con los jóvenes que nos manifestamos en contra del gobierno debido a la imposición de la Ley 30288, una norma que no busca la defensa y el amparo de los derechos constitucionales de todo trabajador peruano, sino mas bien genera una violenta precarización de los mismos.
viernes, 24 de octubre de 2014
La nada nueva estrategia de fujirobo
Por: Cronopio Cortázar.
Fujirobo muestra desprecio por las
instituciones. Con el talante de siempre se zurra en ellas. Improvisa
haciéndose la víctima. Coge la peor de sus prendas, sin lavarse la cara, no se
peina, empero se da tiempo para medirse la presión, tal vez esté muy alta, es ese
su propósito pues un día antes quizás no se medicó.
El abogado de fujirobo es insolente y
retrechero. Sabe de su oficio, confundir y crear falsas expectativas a un preso
hecho despojo.
Es todo por hoy, corto, sencillo, pero profundo....seguiremos escribiendo.
viernes, 27 de diciembre de 2013
Breves notas acerca de un periplo por el distrito de Catahuasi.
27 de diciembre de 2013.
Desde nuestra
perspectiva sigue siendo valedero aquel aserto muy peruano, que sentencia al
finalizar un periplo: nunca terminas de conocer tu país. Ya que, cada pueblo o ciudad nos sorprende felizmente
por el cálido afecto de sus habitantes; lo mismo que por su modesta, pero
funcional infraestructura, así mismo por la presencia efectiva de las
instituciones hegemónicas y representativas del establishment estatal, amén de aquellas que involucran el accionar directo
de la comunidad con miras de enfrentar la problemática colectiva y los
conflictos sociales.
El distrito de
Catahuasi, en la provincia de Yauyos, región Lima; es sin duda el mejor ejemplo
de lo expresado líneas arriba. Sus pobladores te dan la bienvenida con un
afectuoso saludo que demuestra la fina tesitura de su personalidad, curtida en
el campo al pie de las imponentes montañas que cual eternos cancerberos
protegen la localidad, la misma que es bañada por el fructífero río Cañete. Catahuasi
es un distrito muy apacible. Se ubica a una altitud de 1369 msnm, a dos horas
de viaje desde Cañete, a través de una vía asfaltada. Lo único que quizá
quiebra ese sosiego en el pueblo catahuasino es el suave silbido del viento por
la tarde y el sonido del río por la noche. Nada más placentero que este mágico
tándem.
Ahora bien, la
población está compuesta por aproximadamente 1090 habitantes, en su mayoría
personas jóvenes y niños. Gran parte de este sector se encuentra cursando
estudios primarios y secundarios en la Institución Educativa Señor de los
Milagros, que cuenta con una plana docente de primer nivel. Existen profesores
catahuasinos, limeños, cañetanos, e incluso chinchanos, con lo cual los diversos
y múltiples espacios de acción, para viabilizar los aprendizajes esperados, se enriquecen
de la mejor manera. Todo el personal educativo se halla bajo el acertado
liderazgo de un director muy joven y proactivo. Él mismo nos comentó acerca de
la problemática en la comunidad. Mencionó que si bien es cierto no habían casos
de acoso escolar, ni mucho menos actos de pandillaje, lo cierto es que el
principal obstáculo para fortalecer los aprendizajes es el factor económico,
derivado de una situación muy compleja y crítica adscrita a cada familia del
distrito. La mayoría de padres viven de la actividad agrícola, dinamizada por
el comercio con los anexos de Catahuasi, así como con los de Cañete, e incluso con
Lima Metropolitana. Sin embargo, este trabajo no logra satisfacer al máximo las
necesidades de la población. Es por ello que muchos padres laboran en
diferentes actividades fuera del distrito como choferes, obreros, jornaleros,
perjudicando sintomáticamente el desarrollo armónico de la familia.
De otro lado, tras el
diálogo con el profesor de sexto grado de primaria nos queda claro el impulso
vital que moviliza la actividad pedagógica: la esperanza. Sus opiniones nos
traían a la memoria las tesis de Rousseau, teniendo en cuenta que el plantel se
encuentra ubicado en un área privilegiada, junto a un manantial desbordante de
agua cristalina, donde los niños chapotean felices durante el recreo. Casi era
el ideal del Emilio catahuasino. La pletórica vegetación cubre como un manto
primoroso cada espacio de la institución educativa. Los árboles crecen fuertes
y soberbios al compás de la vida en la comunidad. El futuro de la tierra está
asegurado con la sólida consciencia ecológica de los niños y jóvenes
catahuasinos. Y esto no es literatura, la mayoría de salones están organizados
con el claro objetivo de proteger la naturaleza a través de diferentes
actividades programadas como parte del trabajo escolar durante todo el año. Es
de resaltar por ejemplo la labor de los policías ecológicos, los mismos que
utilizan un cordón verde en el hombro derecho para distinguir su autoridad en
el aula. Son los encargados de velar porque se respete a la madre naturaleza en
todo, fomentar las campañas de sensibilización ecológica, y reciclaje. El
impulso de profesores y alumnos ha rendido frutos gracias al apoyo de una ONG
internacional que logró materializar la siembra de árboles en el margen frontal
de cada hogar, a través de la entrega de semillas gratuitas a todos los vecinos
catahuasinos, con lo cual se fortaleció el compromiso y la consciencia
ecológica de la comunidad.
En un breve recorrido
por el distrito se pudo apreciar sus delineadas calles. El orden y la limpieza
sobresalen a simple vista. La plaza de armas de la ciudad presenta una
espléndida glorieta escoltada por imponentes árboles. El pabellón nacional
flamea en lo alto de este escenario. La presencia de las instituciones
tutelares del Estado es notoria. Verbigracia, la iglesia del distrito convoca
en horas de la noche a la tradicional misa dominical. Así mismo, la comisaria
está presta a recibir las denuncias de los pobladores. Y, la municipalidad se encarga
de elaborar los proyectos de desarrollo del distrito. La comunidad de Catahuasi
es muy religiosa, la mayoría son devotos del Señor de la Ascensión de Cachuy, a
quien elevan siempre sus sinceras plegarias. En cuanto al resguardo policial,
es importante saber que el distrito goza de una atmósfera adecuada de paz y tranquilidad
exenta de problemas de inseguridad ciudadana, lo cual lo hace muy atractivo
para la inversión. No existen problemas de delincuencia organizada, ni
pandillaje. Son señales positivas de un pueblo que desea encaminarse hacia el
desarrollo económico, a través de la producción agrícola y por medio de la
expansión del turismo. Empero, sus autoridades edilicias deben viabilizar esa
dinámica. El diálogo y el consenso es la mejor herramienta política para
materializar el crecimiento. Y, la vigilancia ciudadana debe ser mayor con
miras de yugular cualquier conato de corrupción.
En relación a las
actividades económicas del distrito de Catahuasi, es de mencionar la actividad
agrícola como la principal. Los cultivos más importantes son los de lima,
mango, pacay, manzana. La producción frutícola tiene como destino las
diferentes ciudades de Lima provincia, e incluso Lima metropolitana. Hace falta
mejorar las vías terrestres sobre todo las que conectan al distrito con sus
múltiples anexos. Es bueno mencionar que existen bodegas bien pertrechadas en
Catahuasi, no habiendo por ello la presencia de un mercado central o
cooperativa. Así mismo, los restaurantes ofrecen una excelente comida criolla,
con un trato muy amical y de primera; es el caso del restorán Cesar’s, donde el
desayuno, almuerzo y cena son todos momentos para departir y devorar un sabroso
platillo a pedido del cliente.
Respecto de la
infraestructura hotelera podemos aseverar que Catahuasi cuenta con alojamientos
muy buenos, sobre todo los del hotel Jhondee, donde tuvimos la suerte de
conocer a los dueños, muy amables y solícitos, quienes nos informaron acerca de
las festividades que se celebran durante todo el año, y, respecto de las
perspectivas de expansión para el futuro, teniendo en cuenta el rápido
crecimiento del turismo, en especial por la presencia de restos arqueológicos, amén
del culto al Señor de la Ascensión de Cachuy, y visitas al histórico pueblo de
Tupe. Es de resaltar que Catahuasi cuenta con todos los servicios básicos de
una ciudad moderna como son luz eléctrica, agua, desagüe, telefonía e internet.
En la actualidad el mejoramiento de la red de alcantarillado está permitiendo
no sólo la creación de fuentes de trabajo para la población, sino también el
desarrollo de la calidad de vida para los ciudadanos. Estamos seguros que el
distrito de Catahuasi continuará creciendo y progresando con miras de
posicionarse como una de las ciudades más representativas y líderes de Lima,
sobre todo gracias al esfuerzo y al trabajo de sus pobladores, hombres,
mujeres, adultos mayores, jóvenes, niños y niñas. No cabe duda de ello.
miércoles, 19 de diciembre de 2012
Breve análisis sobre la problemática en torno a la conservación documental.
Lima-Perú.
19 de diciembre de 2012.Uno de los mayores cambios acecidos como producto de la interrelación global de las economías en el mundo ha sido el crecimiento sostenido y expansivo de la información en todos los espacios de acción del hombre moderno. Esto sin duda es un problemática que encierra un sinnúmero de factores y que reviste además una necesidad de análisis no sólo desde las ciencias sociales sino también específicamente desde la bibliotecología y la archivística. El in crescendo de la información viene emparentado con la vorágine tecnológica de los últimos tiempos. Con la sofisticación constante de los productos tecnológicos, también se han expandido los confines de la información.
Empero, situándonos en el ámbito específico de la problemática referente a la conservación documental el impacto sobre ésta por parte del shock informativo es inconmensurable. El enorme crecimiento de los fondos como bibliotecas y archivos centrales en las diferentes instituciones públicas y privadas así lo demuestran. La expansión documental en el mundo no se ha detenido principalmente desde los albores de la revolución industrial. En cierta forma el papel como soporte para garantizar el registro y la conservación de la información ha significado el posicionamiento de diferentes empresas e instituciones a nivel administrativo con miras de consolidar sus objetivos organizacionales.
Sin embargo, el cúmulo de documentos producidos en la praxis diaria de la institución es descomunal. Lo cual nos lleva a otros problemas vinculados a la operatividad sistémica y funcional del fondo, que es la autoridad competente para resolver este desfase entre capacidad real del archivo central y dinámica activa en la producción documental. En el campo bibliográfico es aún más sobrecogedor. La súper especialización del conocimiento científico ha originado que las investigaciones materializadas en un libro de texto sean mayores. Lo cual es positivo, ya que a mayor investigación científica, mayores serán entonces verbigracia los logros en medicina e ingeniería. Pero, los repositorios donde tendrían que estar conservados estos libros deberían también expandirse al diapasón del crecimiento bibliográfico. Como correlato de esto surge así mismo la necesidad de viabilizar un sistema que permita un adecuado uso de los documentos y libros por parte de los ciudadanos que requieren del servicio de consulta. La manipulación y el deterioro de los mismos suele ser muchas veces involuntaria, pero existen casos deplorables donde personas inescrupulosas dañan conscientemente los documentos. Aquí cabe fortalecer la educación ciudadana para el cuidado del patrimonio nacional, en tándem de las sanciones administrativas y penales que correspondan.
En cuanto a las políticas de intervención existen dos modos de enfrentar la problemática de la expansión documental y los límites de cobertura de los fondos. En primer lugar, destaca todavía en nuestro medio el paradigma intervencionista, que cimenta sus tesis en el trabajo directo sobre el documento dañado, como mecanismo para garantizar la viabilidad de la documentación y los libros del repositorio. En la idea del paradigma intervencionista el documento es una unidad especial y diferenciada que forma parte de un conjunto. Se prioriza entonces la labor sobre la singularidad del documento, sin tomar en cuenta su impacto sobre el conjunto del repositorio que lo alberga. Por ello, los intervencionistas utilizan las técnicas de restauración como mecanismo para frenar el deterioro del material documental. Con esto se relega a un segundo plano las políticas de previsión.
En segundo lugar, destacan las políticas del programa de conservación preventiva. Sus tesis tienen un enfoque sistémico, ya que sitúan tanto al libro como al documento en un escenario en permanente cambio e interrelación. El documento es visto como parte de un todo en conjunto, en constante dinamicidad. Por ello, para evitar el deterioro de los materiales documentales es importante el conocimiento de las características específicas de la documentación contenida en el repositorio, lo cual implica monitorear la sistematicidad funcional de toda la institución y su personal, lo mismo que de los agentes que causan la dañosidad de los documentos. A diferencia de los intervencionistas, el programa de conservación preventiva fortalece las habilidades y capacidades de prevención del daño de todos y cada uno de los funcionarios y empleados del fondo, incluyendo claro está la labor de los restauradores como parte de un sistema que se adelanta al problema.
En relación a los aspectos específicos del programa de conservación preventiva podemos colegir que existe una constante preocupación por dinamizar un trabajo en conjunto posicionando la labor no sólo de los especialistas, sino también de cada uno de los trabajadores de la institución, lo mismo que la participación de los usuarios del servicio de consulta, en pro de la seguridad de los documentos ante la constante agresión del deterioro.
El programa de la prevención tiene tres esferas de acción. En primer lugar, destaca el necesario estudio geográfico del área circundante al repositorio, lo mismo que un análisis del contexto socio-cultural del espacio donde operará el fondo. El estudio debe privilegiar la climatología del centro y específicamente los riesgos en la infraestructura de la institución. En segundo lugar, destaca la preservación de la información a partir del trabajo de archiveros y bibliotecólogos, lo cual implica un fotocopiado de los documentos y libros que requieran un cuidado especial. Las copias son fundamentales con miras de salvaguardar nuestro patrimonio nacional. En tercer lugar, destaca la específica preservación documental a través de la adopción de políticas sistémicas de intervención. Se priorizan aquí sobre todo los protocolos de emergencia, el uso correcto de los documentos por parte de los usuarios, la limpieza de los repositorios y el trabajo de los restauradores.
En suma, la preservación es el desarrollo superior y lógico del programa de intervención restaurativa. La conservación preventiva entonces, logrará posicionarse con el objetivo de solucionar las gravísimas secuelas del deterioro documental.
miércoles, 12 de septiembre de 2012
Guerra ideológico-política contra el terror senderista.
Lima-Perú.
12 de setiembre de 2012.
A veinte años de la captura del terrorista conocido como “Gonzalo” no cabe duda que una de las mayores enseñanzas en la lucha contra la subversión ha sido la utilización estructural y efectiva de la inteligencia policial. Empero, no son sólo las fuerzas del orden, sino también la sociedad civil organizada, quienes deben de enfrentar desde sus diferentes espacios de acción el paroxismo y la insolencia del senderismo asesino. Por ello, mientras la policía y los militares hacen su trabajo específicamente en el teatro de operaciones del VRAEM, queda a los partidos políticos, las instituciones públicas y privadas, así como a las diferentes organizaciones sociales de base, la tarea de enfrentar al terrorismo senderista en el terreno del combate ideológico. Esto implica la defensa del Estado de derecho democrático en el ejercicio legítimo y ciudadano de lo político.
Como sabemos, una de las mayores secuelas del neoliberalismo noventero fue la demonización de la política. Este proceso tenía como objetivo primordial quebrar el aparato doctrinario de los partidos legales de izquierda, al alimón de ponerle un freno al accionar del movimiento sindical. Las recetas de John Williamson debían de tener desbrozado el camino para su pronta aplicación en los países de Latinoamérica. Los conflictos sociales tuvieron que ser neutralizados desde el apparatchik ideológico del Estado. La confrontación con las organizaciones legales de izquierda quienes defendían una férrea planificación económica tuvo como corolario la imposición de un modelo duro de libre mercado. Luego, con la liquidación de los paradigmas colectivistas se abría el escenario para una competencia absolutamente desregulada. El efecto inmediato fue el desmantelamiento de los movimientos sociales, y por ende la eliminación de los proyectos y utopías sistémicas. Con ello, las generaciones venideras se atomizaron al punto de negar la posibilidad de construir o ejercer liderazgos políticos.
En el escenario de la anomia noventera ahíta del consumismo cultural, parte importante de la juventud inicia el lento derrotero hacia la demonización de lo político. Es un desprecio que se evidencia en diversos espacios. En el caso específico de las universidades por ejemplo logró inocularse con mayor fuerza debido al papel dinámico de la represión en contra de los ideales colectivistas de izquierda. Empero, este proceso desde el Estado tuvo un efecto boomerang en las juventudes universitarias de los noventa. Un sector importante asumió como un compromiso político el apoyo a la democracia y a la vez lideró la lucha contra la dictadura fujimontesinista. Pero, otro sector nada despreciable rechazaba la sola idea de vincularse al trabajo político. En este contexto ya era notoria la frase: hacer política en la universidad es hacerle el juego al terrorismo. Surgen así los denominados “alpinchistas”, quienes asumen como norma de vida un individualismo in extremis con miras de posicionarse socialmente. Esta caracterología de algunos alumnos de nivel superior tendía a minimizar la reflexión filosófica como vía para construir el conocimiento científico. De este modo se ensalzaba lo baladí, e incluso lo vacuo. El repudio por la reflexión inquietaba los sentidos a favor de lo eminentemente visual y pasajero. Para estos individuos, que añoraban tan sólo un “cartón” o título profesional, los libros solían ser representaciones de un pasado triste y aburrido.
Ahora bien, si la universidad peruana ha quedado huérfana de reflexión y liderazgo político en favor de la democracia no ha sido sólo por la irresponsabilidad de algunos estudiantes, sino también por la carencia de partidos políticos fuertes y con una profunda doctrina y planes realistas a futuro. El terror senderista podría anidar fácilmente en un escenario donde los partidos son tan sólo espantapájaros que en lugar de fortalecer la democracia, la debilitan cada día más. Hace falta entonces un compromiso mayor con el sistema democrático. Una ruta adecuada para recuperar la memoria de los años del plomo es la que se consigue a través de la educación. La memoria colectiva de los pueblos se halla entonces en la enseñanza-aprendizaje de su historia. En esta dinámica urge mejorar las estrategias pedagógicas con miras de viabilizar el debate y la reflexión en torno a la sangrienta época del terror y el asesinato que desencadenó el senderismo en nuestro país. De este modo podremos frenar los arrebatos criminales de los enemigos de la democracia. Nuestro sistema tiene la fortaleza humana para neutralizar los redivivos circunloquios del senderismo criminal.
Como sabemos, una de las mayores secuelas del neoliberalismo noventero fue la demonización de la política. Este proceso tenía como objetivo primordial quebrar el aparato doctrinario de los partidos legales de izquierda, al alimón de ponerle un freno al accionar del movimiento sindical. Las recetas de John Williamson debían de tener desbrozado el camino para su pronta aplicación en los países de Latinoamérica. Los conflictos sociales tuvieron que ser neutralizados desde el apparatchik ideológico del Estado. La confrontación con las organizaciones legales de izquierda quienes defendían una férrea planificación económica tuvo como corolario la imposición de un modelo duro de libre mercado. Luego, con la liquidación de los paradigmas colectivistas se abría el escenario para una competencia absolutamente desregulada. El efecto inmediato fue el desmantelamiento de los movimientos sociales, y por ende la eliminación de los proyectos y utopías sistémicas. Con ello, las generaciones venideras se atomizaron al punto de negar la posibilidad de construir o ejercer liderazgos políticos.
En el escenario de la anomia noventera ahíta del consumismo cultural, parte importante de la juventud inicia el lento derrotero hacia la demonización de lo político. Es un desprecio que se evidencia en diversos espacios. En el caso específico de las universidades por ejemplo logró inocularse con mayor fuerza debido al papel dinámico de la represión en contra de los ideales colectivistas de izquierda. Empero, este proceso desde el Estado tuvo un efecto boomerang en las juventudes universitarias de los noventa. Un sector importante asumió como un compromiso político el apoyo a la democracia y a la vez lideró la lucha contra la dictadura fujimontesinista. Pero, otro sector nada despreciable rechazaba la sola idea de vincularse al trabajo político. En este contexto ya era notoria la frase: hacer política en la universidad es hacerle el juego al terrorismo. Surgen así los denominados “alpinchistas”, quienes asumen como norma de vida un individualismo in extremis con miras de posicionarse socialmente. Esta caracterología de algunos alumnos de nivel superior tendía a minimizar la reflexión filosófica como vía para construir el conocimiento científico. De este modo se ensalzaba lo baladí, e incluso lo vacuo. El repudio por la reflexión inquietaba los sentidos a favor de lo eminentemente visual y pasajero. Para estos individuos, que añoraban tan sólo un “cartón” o título profesional, los libros solían ser representaciones de un pasado triste y aburrido.
Ahora bien, si la universidad peruana ha quedado huérfana de reflexión y liderazgo político en favor de la democracia no ha sido sólo por la irresponsabilidad de algunos estudiantes, sino también por la carencia de partidos políticos fuertes y con una profunda doctrina y planes realistas a futuro. El terror senderista podría anidar fácilmente en un escenario donde los partidos son tan sólo espantapájaros que en lugar de fortalecer la democracia, la debilitan cada día más. Hace falta entonces un compromiso mayor con el sistema democrático. Una ruta adecuada para recuperar la memoria de los años del plomo es la que se consigue a través de la educación. La memoria colectiva de los pueblos se halla entonces en la enseñanza-aprendizaje de su historia. En esta dinámica urge mejorar las estrategias pedagógicas con miras de viabilizar el debate y la reflexión en torno a la sangrienta época del terror y el asesinato que desencadenó el senderismo en nuestro país. De este modo podremos frenar los arrebatos criminales de los enemigos de la democracia. Nuestro sistema tiene la fortaleza humana para neutralizar los redivivos circunloquios del senderismo criminal.
martes, 5 de junio de 2012
Arrebatos y ceguera en Jagdish Bhagwati.
Lima-Perú.
adelantecronopio@hotmail.com
http://cronopiocortazar.blogspot.com/
05 de junio de 2012.
“La envidia en los hombres muestra cuán desdichados se sienten, y su constante atención a lo que hacen o dejan de hacer los demás, muestra cuánto se aburren”. Esta frase corresponde a la pluma de Arthur Schopenhauer. Cuánta razón tenía el filósofo alemán. Sin duda que la envidia es una de las tantas maneras en que se expresa el ser de las personas. Sin embargo, en algunos individuos esta conducta puede rebasar las esferas de lo episódico para convertirse en una actitud manifiestamente enfermiza. Es el caso quizá del economista Jagdish Bhagwati, quien sigue desgañitando sus críticas en contra del nuevo presidente del Banco Mundial (BM). Como si hubiese todavía una manera de frenar o revertir esta decisión de política internacional, el economista indio no tiene mejor idea que dar un sinnúmero de mazazos en contra del elegido, el doctor Jim Yong Kim, a la sazón renombrado médico comprometido con el posicionamiento de una adecuada y eficaz política de salud en los países en vías de desarrollo.
Empero, para la comunidad universitaria global las flamígeras apreciaciones de Jagdish Bhagwati no son nuevas, ya que desde siempre ha estado enfrascado en posiciones dogmáticas con miras de neutralizar cualquier intento de cambio o aggiornamento de la política neoliberal. Todos recordamos sus ásperos enfrentamientos en la Universidad de Columbia con el destacado economista Joseph Stiglitz. Sin duda que, en aquella brega, el ganador del Nobel de economía 2001fue más convincente que su contendiente.
Como todos sabemos, el intelectual nacido en la India goza de un prestigio irreprochable. Sin embargo, tras la elección del nuevo presidente del BM, sus comentaros denotaban cierta dosis de mala fe. Bhagwati ha dicho sin reparos que el nombramiento de Jim Yong Kim “podría resultar desastrosa para la causa del desarrollo”. Además ha mencionado que el doctor Kim no se ha arrepentido públicamente de su pasado keynesiano. Duda incluso de su capacidad intelectual y de sus dotes de gerencia para manejar el BM.
Ahora bien, nos preguntamos por qué Bhagwati insiste tanto en desacreditar a este personaje de renombre internacional. Creemos que es la manifestación de un puro afán de protagonismo. ¿¡Por qué no me eligieron a mí!? Parece decir. Empero, para Bhagwati existe todavía una pregunta por responder: ¿Por qué no se pronunció con tanto ahínco en contra del nombramiento del conservador Paul Wolfowitz, quien fuera luego expectorado de la presidencia del BM tras un escándalo de corrupción en el que estuvo directamente involucrado? La respuesta salta nuevamente a la vista. Bhagwati es un turiferario de las viejas tesis del ‘palo y la zanahoria’. En la lógica del economista indio quien capitanee el BM debe ser un resuelto termocéfalo, adscrito a las ideas fuerza del monetarismo. Nada más importa.
adelantecronopio@hotmail.com
http://cronopiocortazar.blogspot.com/
05 de junio de 2012.
“La envidia en los hombres muestra cuán desdichados se sienten, y su constante atención a lo que hacen o dejan de hacer los demás, muestra cuánto se aburren”. Esta frase corresponde a la pluma de Arthur Schopenhauer. Cuánta razón tenía el filósofo alemán. Sin duda que la envidia es una de las tantas maneras en que se expresa el ser de las personas. Sin embargo, en algunos individuos esta conducta puede rebasar las esferas de lo episódico para convertirse en una actitud manifiestamente enfermiza. Es el caso quizá del economista Jagdish Bhagwati, quien sigue desgañitando sus críticas en contra del nuevo presidente del Banco Mundial (BM). Como si hubiese todavía una manera de frenar o revertir esta decisión de política internacional, el economista indio no tiene mejor idea que dar un sinnúmero de mazazos en contra del elegido, el doctor Jim Yong Kim, a la sazón renombrado médico comprometido con el posicionamiento de una adecuada y eficaz política de salud en los países en vías de desarrollo.
Empero, para la comunidad universitaria global las flamígeras apreciaciones de Jagdish Bhagwati no son nuevas, ya que desde siempre ha estado enfrascado en posiciones dogmáticas con miras de neutralizar cualquier intento de cambio o aggiornamento de la política neoliberal. Todos recordamos sus ásperos enfrentamientos en la Universidad de Columbia con el destacado economista Joseph Stiglitz. Sin duda que, en aquella brega, el ganador del Nobel de economía 2001fue más convincente que su contendiente.
Como todos sabemos, el intelectual nacido en la India goza de un prestigio irreprochable. Sin embargo, tras la elección del nuevo presidente del BM, sus comentaros denotaban cierta dosis de mala fe. Bhagwati ha dicho sin reparos que el nombramiento de Jim Yong Kim “podría resultar desastrosa para la causa del desarrollo”. Además ha mencionado que el doctor Kim no se ha arrepentido públicamente de su pasado keynesiano. Duda incluso de su capacidad intelectual y de sus dotes de gerencia para manejar el BM.
Ahora bien, nos preguntamos por qué Bhagwati insiste tanto en desacreditar a este personaje de renombre internacional. Creemos que es la manifestación de un puro afán de protagonismo. ¿¡Por qué no me eligieron a mí!? Parece decir. Empero, para Bhagwati existe todavía una pregunta por responder: ¿Por qué no se pronunció con tanto ahínco en contra del nombramiento del conservador Paul Wolfowitz, quien fuera luego expectorado de la presidencia del BM tras un escándalo de corrupción en el que estuvo directamente involucrado? La respuesta salta nuevamente a la vista. Bhagwati es un turiferario de las viejas tesis del ‘palo y la zanahoria’. En la lógica del economista indio quien capitanee el BM debe ser un resuelto termocéfalo, adscrito a las ideas fuerza del monetarismo. Nada más importa.
Desde nuestro punto de vista y para el pláceme de Bhagwati, la elección del doctor Kim como nuevo presidente del BM no repercutirá en casi nada sobre lo avanzado hasta el día de hoy en materia social y financiera. Finalmente, creemos que el economista indio debería más bien dedicarse a trabajar en la búsqueda de salidas a la crisis internacional, la misma que tiene como principal responsable al descontrolado ejercicio mercantil y financiero de los grupos de poder económico mundial, en lugar de ensañarse con un doctor cuyo único pecado ha sido criticar el modelo neoliberal. Recuerde pues Míster Bhagwati que la envidia es un pecado capital.
viernes, 25 de mayo de 2012
Maquiavelo y el ministro del Interior en su laberinto
Lima-Perú.
adelantecronopio@hotmail.com
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25 de mayo de 2012.
Cuando leí por primera vez a Maquiavelo pensé quizás epidérmicamente que sus ideas eran tan sólo el reflejo de un contexto histórico difícil vinculado sobre todo al accionar de una poliarquía de gobiernos que se asentaban sobre la península itálica, en el escenario de fines del siglo XV y XVI. Este análisis se enmarcaba en lo político. Empero, desde la perspectiva de Maquiavelo también se puede colegir respecto del comportamiento del individuo político en sociedad que todo comienza y termina con el uso de la mentira como norma de acción estratégica. Maquiavelo revela y recomienda la utilidad pragmática de la mentira como mecanismo para viabilizar el control político de la sociedad. Estas ideas nos muestran a un Maquiavelo urgido de soluciones para la crisis política que vivía su nación. Sin embargo, nunca antes el remedio fue más grave que la enfermedad. La política sin las sinergias necesarias con los elementos que le otorga la eticidad, es sin duda una práctica humana vacía y valetudinaria, tendiente a corromperse. A pesar de ello, verbigracia en nuestro país parecieran ser acólitos resueltos de las propuestas de Maquiavelo. La clase política peruana encodifica y decodifica discursos embadurnados de mentiras con cierta dosis de perversa jerarquización, donde una mentira es diferente a una pequeña mentira y ésta diametralmente opuesta a una gran mentira. Los últimos casos de nuestra partidocracia así lo confirman. El actual ministro del Interior del Perú Wilver Calle ante las evidencias de un hecho público y notorio donde se le ve a través de un vídeo firmando el Acta de Sujeción que avalaba la dictadura fujimontesinista, respondió primero con una mentira. Dijo el Ministro que lo que había firmado era tan sólo una “lista de asistencia” y que en ningún momento había firmado acta alguna. Una mentira al puro estilo del manual de Maquiavelo: Si deseas conservar tu puesto utiliza todos los medios posibles para quebrar la verdad y glorifica sin tapujos la mentira. Nada más repudiable, sin duda alguna. Han pasado casi dos semanas desde que fue nombrado el señor Wilver Calle y recién el día de ayer se conoció la noticia de su “arrepentimiento”. Es decir, sólo ante la situación agobiante, al flamante ministro no le quedó otra que reconocer la verdad. Sí firmó entonces el Acta de Sujeción durante la época más oscura del accionar mafioso de fujimori y montesinos. En suma, el ministro del interior con sus primeras declaraciones llenas de mentiras quedó como un embustero más de la política peruana. Y, respecto de su supuesto “arrepentimiento” siempre nos quedará la duda, si fue ciertamente sincero o más bien fue parte de una nueva teatralización de la verdad o la mentira. Lo que si queda claro es que en el Perú todavía existen abiertos turiferarios, en teoría y en praxis, del manual de política de Maquiavelo. Muy lamentable.
viernes, 4 de mayo de 2012
viernes, 13 de abril de 2012
Parendo legibus ordo servatur. Obedeciendo las leyes se guarda el orden.
Lima-Perú.
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13 de abril de 2012.
Si hay algo que caracteriza el pergeño de algunos fujimoristas es sin duda su incesante proclividad, casi patológica, hacia la mentira y el engaño. Las recientes declaraciones del hijo del dictador, que hoy purga condena por sus crímenes contra los derechos humanos, así lo confirman. Queda claro que el fujimorismo sigue siendo presa de sus propios fantasmas, los del galifardismo y la trapaza.
Ahora, el retoño del dictador suele ser virulento en su prosodia, pero nada inteligente en su discurso. Llega incluso a confundir uno que otro concepto, en una desopilante muestra más que donde no hay es porque Dios no puso.
En primer lugar, el benjamín fujimori afirma que el golpe de Estado del 5 de abril de 1992, fraguado por su padre en complicidad con sectores castrenses y civiles, fue desde su punto de vista una medida “necesaria” ya que “el contexto lo justificaba”. En pocas palabras, una suerte de eterno retorno al pragmatismo político de Maquiavelo. Menciona también que: “los senderistas estaban a punto de tomar Lima”. Sin embargo, los informes de inteligencia revelarían luego que este grupo terrorista nunca tuvo la capacidad suficiente para equilibrar su poder armado con los de las fuerzas del orden. La captura del asesino ‘gonzalo’ evidenció por ejemplo la fragilidad organizacional y la mediocre logística de este grupo genocida. El denominado “equilibrio estratégico” era tan sólo una fanfarronería del cabecilla terrorista.
En segundo lugar, el hijo del dictador llega al paroxismo verbal cuando afirma que “el 5 de abril de 1992 no fue un autogolpe, sino más bien un contragolpe por parte del Congreso de oposición de entonces”. Sin duda, las palabras del también congresista, ¡qué tal distinción!, adolecen de una total y absoluta fatuidad en su persona que le impiden otorgarle claridad a los conceptos que utiliza. O acaso nos vendrá a decir luego que el confucionismo es el ‘arte de la confusión’. Empero, los adláteres de ‘la naranja mecánica’ deben de estar más que confundidos con cada declaración del hijo del dictador. La teoría del Estado es clara; el contragolpe es una medida política que puede ser dirigida por diferentes grupos organizados de la sociedad contra un sistema que ha sido establecido a partir de un golpe. Un ejemplo meridiano de contragolpe lo constituye el histórico levantamiento del 13 de noviembre de 1992; el mismo que en esencia fue un contragolpe de sectores castrenses democráticos contra la dictadura fujimontesinista instalada tras el autogolpe del 5 de abril de 1992. Una lectura de Carl Schmitt y Giovanni Sartori le vendrían bien al hijo del dictador con miras de esclarecer sus valetudinarios conceptos, que adolecen de una caquexia cognoscitiva.
Finalmente, en un típico ejercicio de ucronía fujimontesinista nos dice que: “¿Cuál hubiera sido la tragedia del Perú si no se daba el 5 de abril de 1992?”. El hijo del dictador debería ejercitar más bien una analepsis para recordar que una de las grandes tragedias del Perú tuvo como punto de arranque el golpe de Estado de aquella fecha. Fueron años de sistemática corrupción, quiebre de las instituciones democráticas y violación de derechos. Esa es la gran tragedia del Perú que no debe volver a repetirse. Por ello, es importante entender que: Parendo legibus ordo servatur. Obedeciendo las leyes se guarda el orden.
viernes, 27 de enero de 2012
¡Contra factum non valet argumentum! ¡Contra los hechos, no hay argumento que valga!
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27 de enero de 2012.
Las recientes declaraciones de los turiferarios del Movadef, sin ninguna duda brazo político del terrorismo senderista, nos compelen a hilvanar algunas ideas respecto de la necesidad de fortalecer en nuestro país no sólo el discurso ideológico-político del Estado social y democrático de derecho, sino también la viabilización de una adecuada educación ciudadana que tenga como principal soporte la historia colectiva de los pueblos a partir de un conocimiento analítico del hecho histórico.
Qué duda cabe, en la actualidad el establishment peruano viene enfrentando un sinnúmero de problemas de diferente índole. Verbigracia, entre los temas de mayor envergadura están los relacionados con el orden interno y la seguridad ciudadana. Ahora bien, la recurrente entropía social nuevamente es aprovechada por los voceros del terror quienes han desgañitado sus ensoberbecidos circunloquios contra el fallo del Jurado Nacional de Elecciones (JNE), quien de iure les rechazó finalmente la posibilidad de registrarse como partido político.
Los minúsculos adláteres del genocida “Gonzalo” no han marcado aún distancias respecto del accionar terrorista de Sendero Luminoso, muy por el contrario han venido cohonestando su actividad delictiva a través de un extraño calambur decimonónico que ciertamente distorsiona el significado de la justicia social.
Quienes en 1980 quemaron las ánforas electorales en Chuschi y luego en 1983 asesinaron sin piedad a mujeres, ancianos y niños en la comunidad de Lucanamarca hoy se presentan cual amnésicos zombis sometidos a una suerte de operación Voronoff con miras de dinamitar desde adentro el sistema democrático. Según estos sombríos personajes, ya no son los “quesos rusos” ni los “paros armados” los que podrían quebrar la sistematicidad jurídico-social y económica de nuestro país; son ahora las mejores herramientas para estos despreciables objetivos la manipulación de algunos estudiantes vinculados a la extrema izquierda y la galvanización del doble discurso maoísta del "hablar, hablar; luchar, luchar"; es decir, matar, matar.
Con la orfandad en ciernes de la educación peruana era inevitable que la radicalización juvenil propia de un grupo etario terminara canalizando las bravatas de un sector acostumbrado al palo y la zanahoria. Sin embargo, a pesar de su resurrección en la esfera de lo político hace buen tiempo ya, que Sendero Luminoso cavó su propia tumba. Los años del plomo que propició le granjearon el repudio no sólo de quienes decían defender, sino también de los movimientos y partidos democráticos de tendencia socialista.
De otro lado, el derecho comparado nos otorga luces para neutralizar cualquier intento de retorno al país de las tinieblas y el coche bomba. En Alemania por ejemplo las ideas del nazismo y el antisemitismo están proscritas in saecula saeculorum. Y, en España donde se desató el infierno etarra cualquier agrupación política que se animara a reivindicar el terrorismo nacionalista no tendría cabida para ejercer sus fueros, al punto de convertirse en un paria bajo la sombra de la ilegalidad.
A guisa de ello, en las instituciones educativas hace falta entonces mayor seriedad y eficiencia en las metodologías que se están utilizando para el logro de las competencias vinculadas a la convivencia pacífica y el diálogo democrático, las mismas que se hallan taxativamente en el Diseño Curricular Nacional y en diferentes documentos internacionales como el Informe Delors. Así mismo, debemos recordar que en el campo específico de la enseñanza de la historia no basta con proveer al discente de información basada tan sólo en fechas y acontecimientos. Sino más bien, importa por encima de todo fortalecer el juicio crítico como capacidad prioritaria para viabilizar el aprendizaje significativo del hecho histórico. Esto implica una comprensión espacio-temporal de lo fenoménico que obligue al discente a generar interrogantes respecto de los temas de manera que se forme una apreciación rigurosa y objetiva de la realidad.
El Estado de derecho peruano tiene las armas ideológicas para combatir el terrorismo. Su amplia historia y cosmovisión pluricultural lo demuestran con creces. Por ello, en la guerra de las ideas juegan un rol cardinal no sólo las instituciones jurídico-políticas de nuestro país, sino también el accionar social y participativo de la ciudadanía en general. Esta es la vía segura hacia la erradicación total del senderismo genocida. El derrotero de la libertad y el progreso sigue siendo entonces el único sendero seguro para garantizar los derechos individuales y colectivos de toda la ciudadanía. Los hechos producidos por el terror senderista están en la memoria colectiva de todos los peruanos. Y, es que Contra factum non valet argumentum. Contra los hechos, no hay argumento que valga.
viernes, 7 de octubre de 2011
El mito desde la perspectiva de Robin George Collingwood.
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07 de octubre de 2011.
Según el historiador y filósofo inglés Robin George Collingwood el mito se enmarca dentro de un tiempo hierofánico o sagrado. De este modo, el mito logra posicionarse a través del tiempo debido a la periódica repetición de los ritos, los cuales son el signo de renovación y de reflorecimiento del tiempo sagrado. Esta dinámica viabiliza la concreción de los ideales que refuerzan la tradición con miras de hilvanar la solidaridad entre los miembros de una comunidad.
Así mismo, la creación de personajes legendarios (paradigmas y símbolos de heroica y correcta conducta) como el rey Arturo en Inglaterra o Eneas en la obra de Virgilio son construcciones que nacen del imaginario popular con el objetivo de acendrar y afiatar las tradiciones propias de ese pueblo, en el devenir del tiempo profano y el tiempo sagrado.
Ahora bien, la singularidad de lo mítico es que remite a los creyentes a un tiempo originario, es decir al tiempo en el que se da comienzo al cosmos. Es un retorno a los fundamentos de la existencia, no sólo humana sino también universal. Así mismo, a través de los rituales el mito permite un vuelco directo hacia el génesis de la totalidad. Empero, el dinamismo deconstructivo y constructivo del mito no es una entelequia individualista, es más bien un discurso colectivo surgido a partir de las relaciones sociales tanto pacíficas como conflictuales.
Los rituales expresan esa ontología gregaria y prospectiva adscrita a la consubstancialidad del mito. De este modo, el accionar humano de la sinergia social diluye temporalmente las jerarquías, las clases y los compromisos ideológicos. En el tracto sagrado se aúnan las voluntades para la pervivencia de las mores como correlato de la integración humana. Desde esta perspectiva hierofánica se construyen lentamente las cosmovisiones de lo humano en sociedad con miras de consolidar el ideal solidario de la felicidad conjunta.
viernes, 16 de septiembre de 2011
La utopía andina de Alberto Flores Galindo.
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16 de setiembre de 2011.
Alberto Flores Galindo es quizá uno de los últimos intelectuales que en vida estudió con rigurosidad el trabajo de José Carlos Mariátegui. Sus aportes han sido claves para comprender de un modo prospectivo la obra del Amauta en las dehesas de las ciencias sociales.
Sin lugar a dudas que sus trabajos también han posibilitado redescubrir la realidad andina. Tito Flores Galindo puso de manifiesto aquello que Sinesio López denominó con buen criterio: la historia contada desde abajo o escrita desde la posición del vencido.
En ese orden de ideas, existe una línea matriz que une los procesos histórico-sociales de la década del cincuenta y el choque cultural acaecido en el siglo XVI. La comunidad indígena ostenta un proyecto colectivo a futuro. Una utopía andina recorre la estructura del discurso indígena, lo mismo que los proyectos políticos y las prácticas sociales y culturales de los posicionados sectores cholos.
Ahora bien, en el sentir de Alberto Flores Galindo, la utopía andina es una síntesis histórica del papel político de las masas indígenas en la búsqueda del ideal solidario de la patria grande para todos los peruanos. Estos ideales no son excluyentes ya que reconocen los aportes de los diferentes grupos sociales, empero le otorgan un peso específico capital a la especificidad cultural de los grandes sectores de abajo. Entonces, la construcción de nuestra identidad nacional debe tener como eje de transformación material y espiritual los discursos teleológicos de la utopía andina.
domingo, 11 de septiembre de 2011
La corrupción patrimonialista en la sistematicidad jurídico-política de la naciente república peruana.
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11 de setiembre de 2011.
Desde su irrupción en el escenario de la historia nuestra República siempre ha ostentado la catilinaria de ser, en el sentir de Julio Cotler, un país eminentemente patrimonialista. Por ello, la razón esencial del establishment para imponerse y consolidarse en el tiempo tuvo como base las redes de control político y económico tejidas a partir de los códigos de un patrimonialismo a ultranza entre los miembros de la rancia elite oligárquica.
Ahora, en los albores de la República los sectores castrenses fueron más bien quienes se arrogaron el rol protagónico en la toma de decisiones para el surgimiento del nuevo Estado. Empero, las perspectivas de este sector importante de la sociedad eran demasiado cortoplacistas, lo cual desembocó en una larga guerra entre diferentes bandos liderados por caudillos termocéfalos. La naciente República se convertía así en una suerte de Estado-botín con miras de posicionar los intereses de los nuevos resortes del poder.
De esta manera, el patrimonialismo responde a los vaivenes de la estructura de poder criolla. La dinámica del mismo logra construir un complejo entramado de sistemas y subsistemas que fortalecen el andamiaje estatal. Así, se viabilizó el control ideológico sobre los nuevos ciudadanos. Este engranaje sistémico mutará con el tiempo, pero sus estructuras seguirán siendo las mismas. El inmarcesible endurecimiento del apparatchik criollo se debió también a sus estrechos vínculos con los intereses del capital extranjero; y, como resultado de la corrupción partidaria en la dinámica de un clientelaje focalizado principalmente en las esferas de la institucionalidad jurídico-política. De este modo, la sobrevivencia del Estado republicano halla sus raíces en el discurso y en la praxis del controvertido patrimonialismo.
miércoles, 7 de septiembre de 2011
La trascendental obra del padre Gustavo Gutiérrez.
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07 de setiembre de 2011.
La obra del padre Gustavo Gutiérrez ha sido y seguirá siendo uno de los mayores aportes para el análisis histórico-social y político de nuestro país. Sus bases teóricas se hallan circunscritas a los cambios que se suscitaron no sólo en la comunidad religiosa, sino también como producto de las transformaciones acaecidas en las esferas discursivas de las diversas disciplinas y ciencias.
Ahora bien, los modestos y casi imperceptibles procesos de reforma en la iglesia católica son de larga data. Pero sin duda, el de mayor impacto ha sido el acontecido a mediados del siglo XX. Ello aunado principalmente a la agitación constante de un grueso sector de la sociedad. Así mismo, los movimientos políticos de izquierda a nivel global contribuyeron también a un recambio en los dogmas estanco del establishment purpurado. De este modo, mutatis mutandis era ipso facto el portaestandarte del clero en la década del sesenta. El Concilio Vaticano II evidenció este espíritu reformista, y hasta cierto punto auspiciosamente progresista.
En ese contexto la obra del padre Gustavo Gutiérrez significó una nueva lectura de la sociedad peruana a partir de las palabras de Jesucristo, y utilizando como metodología científica el materialismo dialéctico. En esa dinámica, la teología de la liberación propone entonces una transformación necesaria de las estructuras económico-sociales. Se denuncia al mismo tiempo el carácter semicolonial de la sistematicidad estatal. Y, se afianza una relación más estrecha con los sectores menos favorecidos por el rampante crecimiento de la economía a escala mundial. A su vez se posiciona la tesis política del desarrollo autónomo con miras de garantizar el progreso de los pueblos. Como correlato de la eclosión de estos ideales, el evangelio se constituye en fuente inagotable no sólo para la liberación espiritual, sino también como herramienta para la transformación social.
jueves, 25 de agosto de 2011
Filosofar científicamente y encarar la ciencia filosóficamente
Lima-Perú.
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25 de agosto de 2011.
Respecto del filosofar científicamente y encarar la ciencia filosóficamente, Mario Bunge nos hace aquí un recuento de la crítica situación en que se halla Latinoamérica en el campo del desarrollo y del estudio de la actividad epistemológica.
Como causas de este valetudinario estado en el que se encuentran tanto la ciencia como los estudios epistemológicos en nuestros países, Bunge menciona que, ni los gobiernos ni los propios científicos latinoamericanos han tomado en cuenta la importancia vital del análisis deconstructivo de la ciencia. Es así que muchos científicos desconocen por ejemplo los pormenores acerca del verdadero trabajo de un epistemólogo, en suma agente de cambio de las estructuras funcionales de un sistema teórico racional. Por ello, desde la perspectiva de Bunge, el nivel de desarrollo científico en Latinoamérica es muy deplorable. Como correlato de este escenario existe también un déficit alarmante de científicos. Esto nos recuerda incluso el contexto del oscurantismo medieval, debido sobre todo al desborde de profesiones eminentemente burocráticas. Con lo cual volvemos a ubicarnos en el debate que a inicios del siglo XX instauró el profesor sanmarquino Manuel Vicente Villarán respecto de la necesidad de fortalecer y posicionar las profesiones más vinculadas a las ciencias naturales y las ingenierías, bajo la poderosa influencia del positivismo.
Otro punto que aborda Bunge es el referido al de las disciplinas contiguas al accionar de la epistemología. Así, el filósofo argentino define a ésta como lógica de la ciencia, es decir como análisis sintáctico y semántico del lenguaje científico. En esa dinámica, tanto la lógica como la semiótica se constituyen en herramientas cardinales para el análisis conceptual de las categorías ontológicas y sistémicas del epistemólogo.
Así mismo, la historia de la filosofía es otra disciplina clave para comprender (Verstehen) el desarrollo del pensamiento humano. La epistemología se nutre de esta disciplina tomando en cuenta todos los puntos de vista filosóficos a través del tiempo, privilegiando aquellos que se acerquen en mayor medida a su campo de estudio científico particular. Destacan también otras disciplinas que le otorgan soporte sistémico a la epistemología como la psicología y la sociología de la ciencia.
Punto neurálgico lo constituye la relación entre las ciencias y las denominadas humanidades. Mario Bunge afirma que no existe el tan mentado antagonismo entre ambas. Los espacios de acción de cada una de ellas permiten un adecuado contacto de programas y conocimientos. Por ende, es notoria la relación de complementariedad, a pesar del paulatino desplazamiento de las humanidades.
Sin duda alguna, nos dice Mario Bunge, el quehacer del epistemólogo trae consigo muchos beneficios, especialmente para su propia labor, lo cual implica una expansión de los saberes y una concreción mayor de la sistematicidad teorética. Y en relación a la esfera de acción del científico, la epistemología contribuye a que ésta no sea prisionera de una filosofía incoherente y adoptada inconscientemente. Lo cual implica que tendrá un mayor entendimiento de los conceptos que se organizan y estructuran en el andamiaje de la ciencia. Explicará también coherentemente sus hipótesis; sistematizará mejor sus ideas; analizará con objetividad y comprenderá el dinamismo necesario e histórico de la ciencia.
sábado, 7 de mayo de 2011
Necropsia de un fujimorismo corrupto y criminal
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07 de mayo de 2011.
Hace buen tiempo que no volvía a César Lombroso para explicarme algunos puntos referidos a la teoría positivista del crimen. El motivo de mi retorno al discurso del profesor italiano obedece al debate de la coyuntura electoral en torno al dizque errado aserto de vincular el pasado funesto del fujimontesinismo con las posibilidades de un “buen” gobierno bajo la presidencia de la hija del dictador de los noventa. Es cierto que las afirmaciones del criminólogo de Turín están ya fuera de contexto. A guisa de ello, no existen aún pruebas irrefutables acerca del delincuente nato. Por tanto, no podríamos colegir tampoco que los genes de un padre criminal sean fácilmente transferibles a la carga genética de la hija. Por lo demás, esto está fuera de discusión.
Lo que sí entra de lleno en el debate es la metástasis funcional del sistema corrupto de los años noventa que nuevamente irrumpe en el escenario político, no con la templanza y la vergüenza del arrepentido, sino más bien con la virulencia de un tozudo energúmeno, siempre al punto de despreciar las normas constitucionales y los principios jurídicos vinculados principalmente al tema de derechos humanos. Es ese el quid del asunto. No es tanto un problema de herencia biológica de caracteres, sino más bien la existencia de un grupo humano, bueno eso dicen ser, los que como primafásicos comechados desean alimentarse nuevamente de la pobreza, y porque no decirlo también de las riquezas de la mayoría de peruanos.
Ahora, se juzga con acertada acritud la praxis de un fujimontesinismo consubstancialmente corrupto y criminal; porque con los ladrones y galifardos no puede haber concesión alguna, tan sólo la reclusión carcelaria ipso facto. Así, son los badulaques que se nutrieron de los manuales de economía de Boloña quienes hoy intentan dar clases de desarrollo sostenible y redistribución de la riqueza. Para estos indeseables la única fórmula que viabilice el crecimiento es la ciega apuesta por los dinámicos desequilibrios del mercado. Del mismo modo, los archipámpanos también han regresado, y con la pata en alto, dispuestos a ganarse el puestito en la administración de un podrido fujimontesinismo. Por último se hallan los torvos galifardos, la fuerza de choque de la mafia. Son los Tontons Macoutes del dictador. Los discursos flamígeros de esta horda siempre ensayan en los medios de comunicación genuflexos un circunloquio lleno de bravatas como la expresada por una ex congresista y frustrada candidata presidencial quien no dudó en amenazar a la máxima autoridad del Poder Judicial.
En esencia es este el verdadero rostro del fujimontesinismo, el de la trapaza y el achoramiento. Nada ha cambiado en la caracterología política de esta red mafiosa. Sigue siendo una yakuza feroz que dosifica adecuadamente sus discursos. Para las élites prioriza los paradigmas ortodoxos del mercado, añadiéndole una cuota de control social sobre las expectativas de los sectores mayoritarios. De otro lado, su relación con la clase media es siempre proteica. Al contrario de su sinergia casi natural con los grupos más recalcitrantes y termocéfalos de la derecha peruana; con los sectores medios prima más bien un doble discurso tendiente a flexibilizar los espacios de acción de la protesta civil. Un meridiano ejemplo que advera esta última afirmación sigue siendo el proceso y destrucción de los principales sindicatos y gremios de trabajadores en la década de los noventa.
Qué duda cabe, el fujimontesinismo hizo trizas todas las herramientas políticas de la ciudadanía con el objetivo de neutralizar los diferentes movimientos sociales. Por ello privilegió decididamente sus nexos con una parte importante de las clases populares. En suma, desplegó el ejercicio de un asistencialismo retrechero tendiente a liquidar cualquier vestigio de descontento e insatisfacción social. Se logró así lo que Michel Foucault denomina la disciplina de los cuerpos, y también de las mentes. La lobotomía cerebral de buena parte de la ciudadanía se materializó a través de la puesta en marcha de un programa político-ideológico de derecha lumpen. De esta forma se aniquiló la funcionalidad democrática de la prensa para convertirla en una herramienta de control y direccionamiento social. Toda la maquinaria de la dictadura fujimontesinista apuntó siempre al rol preponderante de los medios de comunicación. En esa dinámica se hallan también hoy algunos de los periódicos y canales de televisión adictos al palo y la zanahoria. Así mismo, la telebasura sigue siendo un mecanismo de control casi recurrente para viabilizar los programas políticos del establishment autoritario.
Es este el torvo y fidedigno semblante del fujimontesinismo. Es la faz, hedionda y única, que muchos intentan escamotear con miras de salvaguardar intereses subalternos. Es un cáncer que se halla en metástasis donde incluso los sombríos representantes de la Iglesia han logrado acoplarlo con agrado. No fue acaso un purpurado que hoy regenta la catedral de Lima quien se zurró en los derechos humanos, además de desgañitar sus sermones a favor del dictador genocida. Es entonces un fujimontesinismo de malas artes, soberbio y envalentonado cuando se encienden los micrófonos de las geishas; marrullero, corrupto, achorado, chusco y criminal.
lunes, 11 de abril de 2011
Perú 10 de abril de 2011 ¡Qui aures audiendi, audiat! ¡Quién tenga oídos para oír, que oiga!
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11 de abril de 2011.
¡Qui aures audiendi, audiat! ¡Quién tenga oídos para oír, que oiga!
Tras la publicación de los últimos resultados al 88.132% de las actas contabilizadas en el marco de la elección presidencial del día de ayer en el Perú, es menester realizar un meridiano análisis respecto de algunos referentes históricos que nos deja esta justa electoral.
Intertextualizando una frase latina podemos decir a ciencia cierta que quién tiene oídos para oír, pues que oiga. Qué duda cabe, tomando incluso una jingle de PPK, la calle ha hablado. No es quizá la voz de la calle de las Pizzas, ni mucho menos son los estertores del boulevard de Asia; son más bien los desgañitados vozarrones de grandes sectores de la población que desde hace más de treinta años vienen engrosando las filas del otro Perú, como acertadamente dijera el reputado antropólogo José Matos Mar. Las elecciones del 10 de abril nos dejan como resultado una abierta exigencia de la mayoría de la población respecto de cambios urgentes y necesarios en las estructuras de la economía y en la sistematicidad orgánica de lo político.
Queda claro también que los sectores que concentran la riqueza a niveles astronómicos apostaron por la estabilidad, lo cual no sólo implica para ellos, en el sentido estricto del semema, una beligerante defensa del modelo neoliberal, sino también un agresivo accionar con miras de frenar cualquier intento de transformación de las redes de corrupción y clientelaje que alimentan la política conservadora y pragmática al servicio del mercado.
Por ello, la derecha apostó sin miramientos a un abanico de posibilidades tendientes al centro del espectro como jugada política de viejo cuño liberal. Pero, sin duda patinaron primero con Mercedes Araoz la viva representación del continuismo valetudinario de un aprismo a leguas liliputiense. Luego perfilaron a Castañeda Lossio. Empero, el ensoberbecido carácter del ex alcalde y sus arrebatos de seguro sucesor del aprismo no le alcanzaron para sostenerse en el tiempo. Los escándalos de Comunicore y uno que otro dislate antifeminista no hicieron sino mellar su endeble candidatura. Ahora, desde las épocas en que sonaba con fuerza esa horrísona palabreja publicitada como chorreo los resortes del poder económico siempre vieron a Alejandro Toledo como su hombre en Washington. Sin embargo, el toledismo también tambaleó, sobre todo por los desvaríos de su líder quien no supo manejar como un cazurro estadista los vaivenes de una campaña por demás agresiva.
A guisa de lo anterior, las candidaturas de la hija del dictador de los noventa y de PPK revisten sin duda un matiz algo diferente pero para nada novedoso. En primer lugar, los bolsones de la hija del dictador se hallan en los sectores abiertamente autoritarios. No sólo recibe el apoyo de buena parte de las poblaciones golpeadas por la pobreza, sino que también se hallan aupados a su proyecto de naranjas mecánicas, de ultraviolencia al estilo de Alex y sus drugos, los grupos de mayor calado fascista y antidemocrático de élite. Así mismo, la candidatura de PPK representa la inserción de los jóvenes acomodados y parte de la clase media emergente en la política. Empero, son los mismos jóvenes que piensan como paquidérmicos banqueros. Todo el poder para el poder. Son los hijos de los jóvenes que apoyaron a Vargas Llosa en el 90 y son los hermanos menores de los estudiantes que defendieron los fueros del Tribunal Constitucional en 1997. Ha habido ciertos cambios, pero en esencia sigue siendo una juventud anclada en la modorra del ciberespacio como soporte para el crecimiento, no sólo de sus redes sociales, sino también como palmaria evidencia del in crescendo de sus cuentas bancarias. Bien por ellos. Y a todo esto, es bueno mencionar que las ciencias sociales jamás serán el deleite de los pitonisos. Buen día profesor Cotler.
De otro lado, un caso singular es el de Ollanta Humala. Un vendaval de ilusiones para muchos y un arrendajo de miedos para otros. Las cifras son contundentes y esto debería ser evaluado con cabeza fría por los miembros de la Confiep y por los diferentes grupos empresariales, así como por los partidos políticos. Si tienen oídos para oír, pues que oigan. El 31.555% de los electores que optaron por la candidatura del líder nacionalista merecen ser escuchados. Ahora, el proyecto de Ollanta es atrevido, pero demanda demasiados esfuerzos por parte de un sinnúmero de actores no sólo políticos, sino también institucionales, públicos, privados, sociales y culturales del país. Por ello, se hace necesario dinamizar los procesos en la búsqueda de los consensos tendientes a tender puentes para arribar a decisiones concretas que viabilicen los proyectos para el desarrollo de las poblaciones más golpeadas por la pobreza.
Finalmente, debemos mencionar que los grandes perdedores de estas elecciones son algunos ex congresistas que se sentían grandes pachás o lusos adelantados con patente de corso para manipular el sentir de la población. Gracias a Dios que buena parte de estos indeseables no lograron siquiera pasar la valla electoral. En contraposición con esto el gran ganador de estas justas ha sido sin lugar a dudas el pueblo peruano quien nuevamente en más de diez años de democracia ha concurrido a las urnas a votar libremente por el candidato de su preferencia. Qué duda cabe ¡Qui aures audiendi, audiat! ¡Quién tenga oídos para oír, que oiga!
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